José Núñez de Cáceres y las ideas políticas en Santo Domingo (2-3)

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José Núñez de Cáceres,.

“No más dependencia, no más humillación, no más sometimiento al capricho y veleidad del Gabinete de Madrid. En estas breves y compendiosas cláusulas está cifrada la firme resolución que jura y proclama en este día el pueblo dominicano. Rompió ya para siempre desde este momento los gastados eslabones que lo encadenaban al pesado y opresivo carromato de la antigua Metrópoli, y reasumiendo la dignidad y energía de un pueblo libre protesta delante del Ser Supremo, que resuelto a constituirse en un Estado Independiente no habrá sacrificio que no inmole en el altar de la Patria para llevar a cabo la heroica empresa de figurar y ser admitido al rango y consideración de los demás pueblos libres del mundo político”. Así inicia la declaratoria de independencia del pueblo dominicano que redactó el escritor, periodista, catedrático y abogado José Núñez de Cáceres en 1821 para proclamar el Estado Independiente del Haití Español. El texto considerado como un documento de altura, de innegable valor literario y conceptual constituye una de las obras de mayor peso a la hora de analizar las ideas políticas de José Núñez de Cáceres.

Otros textos donde podemos encontrar plasmadas las posiciones políticas asumidas en el contexto histórico de la época son los periódicos, sus poemas y sus fábulas. En el periódico que el mismo Núñez Cáceres fundó El Duende (1821) encontramos muchas de sus posiciones políticas. Igual el poema épico Canción a los vencedores de Palo Hincado, escrito en 1809 mientras se hallaba en Cuba presto para regresar al país. El poema se publicó en Santo Domingo en 1820, en un folleto. Fue compuesto en ocasión del primer aniversario de la batalla de Palo Hincado, donde se celebra el triunfo de los dominicanos sobre el ejército francés. Exalta el valor y la fortaleza de los héroes “que de extranjero yugo redimieron / la patria, y dulce libertad le dieron”. Abelardo Vicioso en su obra El freno hatero en la literatura dominicana señala que en “sus versos se siente vibrar de euforia el suelo natal rescatado de la opresión colonialista por los bravos y valientes dominicanos que fueron capaces de marchitar los laureles de Jena/las palmas de Marengo y Austerlitz, al derrotar al poderoso ejército francés”.

Como señalé al inicio para analizar sus ideas políticas una de sus obras más relevantes es la “Declaratoria de independencia”, que redactó en 1821 para proclamar el Estado Independiente del Haití Español. La Declaratoria de independencia es un escrito dirigido principalmente contra España, “este falso ídolo, levantado por el error, y sostenido por una superstición política’”, y constituye un acto de arrepentimiento por el servilismo de quienes habían preferido ser fieles a la España, aguantar con una paciencia estúpida los desprecios de la España, no vivir, no moverse, no ser para nosotros, sino para la España”.

En la Declaratoria se puede apreciar la denuncia que hace Núñez de Cáceres de la serie de injusticias, agravios, abusos, vejaciones y abandono con que la Madre Patria respondió a la lealtad de los criollos. Influido por el pensamiento liberal de los filósofos ilustrados Rousseau y Montesquieau, Núñez de Cáceres aboga en el documento por un régimen democrático, y su pluma vibra con las notas del más fino patriotismo cuando expone los argumentos con que justifica el rompimiento con el gobierno colonial. “Cuantos azotes, infortunios y desastres puede abortar la hidra del despotismo, otros tantos ha sufrido Santo Domingo durante su vergonzosa sumisión a España; luego es de nuestra primera obligación, y uno de los más sagrados derechos que nos impone el amor a la patria, procurar con eficacia y por cuantos medios están a nuestro alcance, la felicidad que la Metrópoli no ha sabido, o no ha podido asegurarnos por llevar adelante sus miras de abatimiento y tiranía”.

Continúa diciendo “que no nos queda otro camino que el de la independencia. Con ella tendremos leyes formadas por nosotros mismos, análogas al genio, educación y costumbres de los pueblos, acomodadas al clima y localidad, y nuestra representación nacional sobre la proporción numérica guardará una perfecta igualdad entre todos los pobladores de estas provincias y no servirá de alimentar la discordia entre las varias clases como ha sucedido con las bases establecidas por la Constitución de Cádiz.

Arreglaremos el poder judiciario de manera que, ahorrándose tiempo y gastos no se falte a la buena administración de la justicia en lo civil y criminal, ni se sequen los recursos fuera del territorio. Atenderemos con especial cuidado a la educación de la juventud tan abandonada hasta ahora, porque sin ella son ineficaces todos los deseos de pública felicidad. Nos dedicaremos al fomento de la agricultura, de las artes y del comercio, como las únicas y verdaderas fuentes de la riqueza de los pueblos; arreglaremos nuestras rentas sobre el dogma fundamental de no gastar más de lo que tenemos y es compactible con la riqueza territorial: vendrán a nuestros puertos todas las naciones en estado de proveer a nuestras necesidades y de dar estimación y salida a los frutos del país”.

En la parte final señala que “declaramos y solemnemente publicamos, que la parte española de la Isla de Haití, queda desde este día constituida en un Estado libre e independiente: que el buen pueblo dominicano ni ahora, ni en adelante, ni nunca se someterá a las leyes y gobierno de España, considerándose absuelto de toda obligación de fidelidad y obediencia: que revestido de la dignidad y carácter de nación soberana , tiene un pleno poder y facultades para establecer la forma de gobierno que mejor le convenga, contraer alianzas, declarar la guerra, concluir la paz, ajustar tratados de comercio y celebrar los demás actos transacciones y convenios que pueden por derecho los demás pueblos libres e independientes”.

Culmina el texto con una muestra de alegría “Viva la Patria, viva la Independencia, viva la Unión de Colombia”

Tres meses después de esta declaratoria de independencia Boyer unificó la Isla poniendo fin al Estado fundado por Núñez de Cáceres. ¿Qué alcance y qué límites tenía esta declaración? ¿Por qué fracasó en tan poco tiempo este proyecto político? En el próximo artículo lo analizamos.

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