El Caribe rinde homenaje a Juan Marichal con esta serie de 16 entregas sobre, quizás, el juego más famoso de las Grandes Ligas
8° INNING
(T1) El octavo inning abrió muy fácil para Marichal. A su primer lanzamiento Bolling sacó un flaicito de fao por la tercera, que Kuenn se llevó sin grandes esfuerzos. (T2) De no coincidir el inicio de la carrera de Aaron con la desegregación, hubiese ido a acompañar a los grandes jugadores negros en su propia liga.
Para muchos, estos se perdieron de la gloria de jugar en Grandes Ligas y sin considerar que la Liga Negra fue incluso más fuerte que la de los blancos. Solo pensar en Josh Gibson y Satchell Paige le puede dar a uno la idea exacta de la alta calidad de juego. Muchos jugadores de las llamadas Grandes Ligas no calificarían con los negros. Otra característica de la Liga Negra es que a los jugadores les pagaban el mismo salario que los de la otra liga y entre ellos existía una camaradería aun con los equipos contrarios. En realidad, ¿quién perdió con esta división? Es fácil responderlo si recordamos la integración de los primeros jugadores. Robinson y Campanella fueron, aparte de buenos, sumamente amables y caballerosos. Las Ligas Negras funcionaron hasta 1950. Aaron probablemente hubiese jugado con los Grays, pero ahora en los Bravos enfrentaba al dominicano Juan Marichal. Al primer lanzamiento le hizo un swing tremendo que el bate ni rozó la pelota. Bailey se la devolvió a Marichal.

Aaron pidió time out y el ampaya cruzó los brazos para impedir que el pícher lanzara. Luego de cambiar el bate volvió a cuadrarse. Quizás encontró que el otro tenía un hoyo. El lanzamiento siguiente llegó a la mascota de piconazo, 1 y 1. A pesar de estar en el octavo inning, Marichal lucía igualito que al principio y, por supuesto, el mismo entusiasmo y seguridad de que este juego lo ganaría. Un próximo tiro fue a parar a la malla de protección detrás del ampaya. Los siguientes lanzamientos fueron cantados malos y Aaron se fue trotando a primera. (T3) Menke venía dispuesto a empujar a Aaron. Las señales del mánager le pedían esperar, quería darle tiempo a Aaron para que se robara la segunda. Al tercer lanzamiento Aaron salió como un bólido para segunda; Menke hizo swing para que fuese más difícil para el quécher tirar a segunda; sin embargo, chocó la pelota que salió de rolin hacia el siore. Davenport no tuvo más alternativa que tirar a primera, pues ya Aaron casi llegaba a segunda. Peruchín pisó la primera e inmediatamente la envió a la tercera cuestión, que a Aaron ni se le ocurriera seguir. (T4) Larker tenía la carrera de la ventaja en las piernas de Aaron si daba un hit. Aaron se despegaba bastante de segunda; pero Marichal confiaba en el brazo de Bailey y mucho más si era para cazar a un corredor en tercera. Larker dejó pasar la primera recta… STRIKE ONE! La segunda bola venía dando vueltas de un lado para otro y Larker le tiró con todo su swing y así sacó un elevado que McCovey, en el left, atrapó para cerrar la octava tanda de los Bravos. Con un “no se vayan que esto se pone bueno”, Buck Canel invitaba al radioyente a seguir en sintonía. (T1) Chuck Hiller lucía el número 26 en su espalda. Tenía un año más de lo que el uniforme mostraba. Se inició en 1961 en San Francisco. Sus 5’11’’ le convenían perfectamente para defender la segunda almohada. Zurdo contra zurdo. A Spahn tampoco se le notaba ningún cansancio y tenía el mismo entusiasmo de Marichal. Él sería el ganador, se repetía. Después de un duelo de faos, Hiller logró enderezar su batazo hacia dentro del cuadro; pero solo le salió un rolincito que Spahn recogió para sacar el primer out. (T2) Marichal al bate. Los fanáticos están impacientes por ver la primera carrera del partido. La brisa que baja desde el left hacia home se enfría con el avance de la noche. Este es uno de los pocos deportes que no tienen límite, una de las cosas que preocupan hoy cuando el espectáculo supera al deporte. Y muchos píchers lograron el éxito por no seguir el ritmo acelerado del juego. Las visitas al montículo del quécher tenían el propósito de calmar al lanzador, más que ponerse de acuerdo con alguna confusión de señas. Spahn se toma su tiempo, más de la cuenta, pero Marichal espera. El primer lanzamiento fue una curva espectacular, pero de piconazo que Crandall dejó pasar. Un roletazo por tercera de fao llegó hasta el final de la pared de las gradas frente al left.

Un fao hacia atrás puso la cuenta en 1-2; Marichal, en el hoyo, esperaba la recta y no lo pensó dos veces cuando esta venía tirando humo. Un roletazo por tercera puso en aprietos a Eddy Mathews, quien la pifió momentáneamente para sacar el out con un tiro de película a la primera. (T3) No había ya esperanza para este inning y el turno de Kuenn fue más bien rutinario. Después de dos strikes que le pasaron a media noche, Kuenn logró chocar la bola… un globito al quécher que terminó la monotonía.
(Escrito sin Inteligencia Artificial)
