El retrasar demasiado una intervención puede comprometer la recuperación
Durante años, las cirugías de columna implicaban incisiones de varios centímetros y, dependiendo del procedimiento, un período de hospitalización y recuperación más prolongado. Sin embargo, la evolución de las técnicas quirúrgicas ha permitido reducir el tiempo y tamaño de la intervención.

El cirujano ortopeda Andrés Nicolás García, quien tiene consulta en el Hospital Metropolitano de Santiago (HOMS), definió la cirugía endoscópica de columna como el nuevo estándar de cirugía. Señaló que es una intervención ultra mínimamente invasiva, que sirve para las hernias discales. “Eso fue como el origen, ya se ha ido expandiendo, se han ido agregando diferentes técnicas e instrumentos que permiten ir más allá. Pero inicialmente este tipo de cirugía fue diseñada para tratar las hernias discales”, dijo el también traumatólogo en una entrevista para elCaribe.
Las hernias discales forman parte del proceso degenerativo de la columna. García explicó que los discos intervertebrales funcionan como una especie de almohadillas o amortiguadores situados entre las vértebras y que permiten la movilidad de la columna. Con el tiempo, sostuvo, estos discos pueden degenerarse y, cuando se rompen, permitir la salida de su contenido, conocido como núcleo pulposo (que se encuentra dentro del disco intervertebral y esto comprime las raíces nerviosas) y producir el dolor de lo que comúnmente se conoce como ciática. Si el dolor se va hacia las piernas o hacia el brazo produce una cérvicobraquial, un dolor que va hacia el miembro superior.

La diferencia de la técnica endoscópica está, entre otros aspectos, en el tamaño de la incisión. “Ahora con una herida de menos de un centímetro podemos hacer el procedimiento quirúrgico”, señaló el especialista. A través de este acceso puede realizarse la extracción de una hernia discal o liberar el canal por donde pasan los nervios.
¿Cómo se determina la cirugía?
Antes de determinar si una persona es candidata a este procedimiento, el doctor destacó la importancia de realizar un buen examen físico. Posteriormente se utiliza la resonancia magnética para comprobar si los hallazgos del examen coinciden con lo observado en la columna.
Por ejemplo, García señaló que un paciente puede presentar dolor en la pierna que llega hasta la pantorrilla y el pie, acompañado de calambres, sensación de corriente u hormigueo. A partir de la evaluación física y de los estudios de imagen se determina si existe una correspondencia con una hernia discal.
Pero tener una hernia discal no significa automáticamente que sea necesario operar. “No todas las hernias discales necesitan cirugía, solamente 5 %”, afirmó García. Según el galeno, el paciente debe haber pasado por un tratamiento conservador, que puede incluir medicamentos y terapia física. Si no presenta mejoría y existen determinadas condiciones, se considera la posibilidad de una intervención quirúrgica.
Entre las señales que el ortopeda consideró importantes están la debilidad en la zona donde trabaja el nervio, el adormecimiento o anestesia en la zona perianal y la debilidad de una extremidad.
El riesgo de esperar demasiado
Para García, el temor a una cirugía no debe llevar a los pacientes a retrasar de manera indefinida una intervención cuando está indicada.
Durante en el encuentro con este diario, aseguró que algunos pacientes pueden pasar meses soportando el dolor, utilizando medicamentos y realizando terapia física, para al final decidir someterse a una cirugía cuando el nervio ya ha sufrido un daño considerable. “Claro, no lo vas a mejorar porque ya el nervio se dañó tanto que ya no tiene la recuperación”, advirtió García.
El médico que atiende en el HOMS, insistió en que la oportunidad de la intervención puede influir en el resultado cuando existe un daño neurológico importante. Por eso consideró oportuno distinguir entre los casos que pueden manejarse de manera conservadora y aquellos en los que la cirugía ya está indicada.
Después de la cirugía, ¿qué?
Una de las principales ventajas que destacó García es el período posterior a la operación. Pacientes que anteriormente podían necesitar uno o dos días de hospitalización pueden, depende del procedimiento y de la anestesia, ser dados de alta el mismo día. “Ya dos o tres horas después de la cirugía y dependiendo de la anestesia, claro está, el dolor se va inmediatamente”, manifestó el galeno. Asimismo, señaló que, aunque el procedimiento puede parecer muy costoso, a largo plazo puede reducir gastos asociados con medicamentos, hospitalización y recuperación.
La edad no es el único factor
Las hernias discales pueden presentarse tanto en hombres como en mujeres. Aunque el especialista señala que son más frecuentes en los hombres, también aclara que en su consulta suelen acudir más mujeres.
En cuanto a la edad, explica que son más frecuentes entre los 30, 35 y 40 años. En niños y adolescentes son poco habituales, mientras que en adultos mayores es más frecuente encontrar estrechez del canal.
Esta condición puede manifestarse mediante la denominada claudicación neurogénica: el paciente comienza a caminar y después de una determinada distancia presenta dolor, calambre, corriente u hormigueo y necesita detenerse.
García utiliza como ejemplo a las personas mayores que caminan apoyándose en el carrito de supermercado. Según explica, no necesariamente lo hacen porque estén cansadas, sino porque esa posición puede ayudarles a tolerar mejor los síntomas.
La cirugía endoscópica también puede utilizarse para ampliar nuevamente el canal por donde discurren los nervios y la médula espinal.
Un llamado a no estigmatizar la palabra “hernia”
Durante la entrevista, el especialista hace una precisión sobre el uso del término “hernia discal”. Explica que, técnicamente, existen diferentes denominaciones según las características de la alteración del disco, entre ellas abombamiento, protrusión, extrusión o secuestro.
Considera que hablar simplemente de “hernia” puede generar temor en algunos pacientes y llevarlos a pensar que deben abandonar sus actividades habituales.
García recuerda que la degeneración de los discos forma parte del paso del tiempo y la compara con otros cambios naturales del organismo. Por eso, recomienda evitar el sedentarismo, los traumatismos, el sobrepeso y mantener una actividad física adecuada para cada edad.
“Los ejercicios deben ser diferentes, adecuados para la edad”, afirma. Su recomendación final apunta a mantener un estilo de vida saludable y un peso adecuado, acompañado de ejercicio y alimentación, además de evitar el tabaq
