El secuestro de Pedro Carrión Guerra, de apenas 10 años, fue el noveno registrado en el país entre 1970 y 1975, en medio de una ola de raptos que alarmó a la sociedad dominicana.
A lo largo de la historia de la República Dominicana, varios secuestros han acaparado las portadas de los periódicos. Durante la década de 1970, algunos de los más destacados marcaron la atención pública, ya sea por sus víctimas o por los responsables. La Zona Retro revive uno de estos secuestros que conmocionó al país desde su inicio hasta su desenlace.
De acuerdo con los periódicos de la época, el secuestro del niño de 10 años Pedro Carrión Guerra fue el noveno ocurrido en el país a mediados de la década de 1970 y el tercero registrado en ese mismo año, 1975, un periodo marcado por una creciente ola de secuestros que sacudió a la sociedad dominicana.
Antecedentes
El 25 de marzo de 1970, a las 6:40 de la mañana, un grupo de hombres armados raptó al coronel Donald J. Crowley, quien se desempeñaba como agregado aéreo de la embajada de Estados Unidos en el país, mientras este se encontraba en la cancha de polo del hotel El Embajador.
El oficial estadounidense permaneció en cautiverio durante dos días, hasta que, después de una serie de negociaciones, el gobierno dominicano accedió a enviar al extranjero a un grupo de presos políticos a cambio de la liberación de Crowley.
El 4 de junio de ese mismo año, el joven Horacio Álvarez Dubreil, de 19 años, fue secuestrado. Los delincuentes pidieron un rescate de RD$100,000.00 a su familia. Al día siguiente, la familia Álvarez Dubreil entregó el dinero a los secuestradores y el joven fue liberado.
Al igual que esos casos, varios secuestros ocuparon las portadas de los periódicos hasta la mañana del 5 de noviembre de 1975, cuando dos desconocidos secuestraron a un hijo adoptivo del industrial Pedro Justo Carrión, propietario de una firma fabricante de ron, en San Pedro de Macorís.
El niño Pedro Carrión Guerra, de 10 años, fue llevado del Colegio San Pedro, donde cursaba sexto grado de primaria, por un hombre de “estatura media y piel negra”, quien lo engañó y lo subió a un vehículo.
Siete horas después, tras el pago del rescate, el niño fue liberado debajo del puente Ramón Matías Mella, que en ese momento se encontraba en construcción en Santo Domingo. La liberación ocurrió una vez se entregaron RD$10,000 como pago por el rescate.
Declaraciones del infante
Según relató el niño, después de sacarlo del colegio, el secuestrador recogió a un hombre “blanco con melena” que lo esperaba en una esquina cerca de la Universidad Central del Este, en San Pedro de Macorís. Juntos lo metieron en el maletero del automóvil.
De esta manera, el niño estuvo aproximadamente siete horas dentro del maletero de un vehículo blanco con la placa 106-596, el cual fue abandonado por los secuestradores debajo del puente Ramón Matías Mella.
Según relató el menor Carrión Guerra en el despacho del jefe de la policía, mayor Nivar Seijas: “Un hombre de estatura media y piel negra fue a mi colegio y le dijo a la secretaria que me dejara ir porque mi papá iba a la capital y quería llevarme”.
En este sentido, explicó que la secretaria accedió a la solicitud, y “el hombre me metió al carro, y luego más adelante recogió a otro, quien me puso un cuchillo en el cuello”. Luego, señaló que fue en ese momento cuando lo metieron en el maletero del vehículo.
El joven comentó que los hombres abrieron el maletero nuevamente cuando ya estaban en el aeropuerto (Las Américas), porque él había comenzado a tocar.
Negociaciones: el señor Carrión y los secuestradores
Según indicó el señor Pedro Justo Carrión, los secuestradores lo llamaron por teléfono a su residencia en San Pedro de Macorís desde el aeropuerto para informarle sobre el secuestro de su hijo. “Y me exigieron inmediatamente diez mil pesos por su liberación”, expresó.
En esta línea, afirmó que el hombre que lo llamó se identificó como Juan Cruz y le confirmó que la llamada provenía del aeropuerto. Relató que al principio dudó en contestar, pero cuando le dijeron que era algo muy importante, decidió hacerlo. Fue entonces cuando le informaron sobre el secuestro y que debía entregar el dinero para la liberación de su hijo a un hombre en la cafetería La Colonial, ubicada en la calle El Conde.
Comentó que solicitó al secuestrador un plazo para conseguir el dinero, porque en su casa no disponía de esa cantidad.

Acción policial
El mayor general Nivar Seijas comentó, por su parte, que las primeras noticias sobre el secuestro se las había proporcionado Federico Nina, y que de inmediato comenzó a tomar acciones.
Mencionó que, de haber sido informado de inmediato, habría actuado con rapidez. No obstante, una vez que recibió detalles sobre el caso, ordenó establecer una vigilancia en las cercanías de la cafetería La Colonial, en la calle El Conde. Añadió que los secuestradores debían ir a recoger el dinero a las 2:00 de la tarde.
Nivar Seijas detalló que a las 2:30 de la tarde, uno de los secuestradores llamó a la cafetería y pidió hablar con el señor Carrión, a quien le indicó que dejara el rescate en la avenida George Washington, cerca del Obelisco, y luego regresara a la cafetería La Colonial.
Después de que se cumpliera la solicitud, el mismo hombre volvió a llamar a la cafetería, según informó Seijas, y le pidió a Carrión que recogiera el dinero del lugar donde lo había dejado, porque la zona estaba siendo vigilada por la Policía. El jefe de la policía añadió que, a continuación, el secuestrador le exigió a Carrión que depositara la suma frente a la Iglesia Santa Bárbara y lo amenazó con matar al niño si la Policía no levantaba la vigilancia.
Además de esto, el señor Carrión culpó a la Policía de cualquier cosa que pudiera ocurrirle al joven, por lo que Nivar Seijas pidió a los oficiales que se retiraran.
Poco después de que el señor Carrión dejara los RD$10,000 exigidos por los secuestradores cerca de la Iglesia Santa Bárbara, y de que estos lo recogieran, el menor fue liberado alrededor de las 4:00 de la tarde.
