Le van a celebrar una misa de ramo como en cuaresma
Y NO VOLVERÁ A CRECER
(Cuento de borrachos)
El empleado del vivero “Las Palmas” soñó que era un gran artista. En el sueño aparecían muchos guineos pegados con tape en la pared y él no lograba alcanzarlos. Se revolcaba en la cama, sudaba, hasta que despertó, agarró una maceta del patio y la llevó a la Bienal y allí mismo dijo:
- Yo soy fulano y esta es mi obra escultórica.
El sueño le fue perfecto, porque para asombro de él mismo, el jurado, el juradazo, lo recibió y, regocijados en un guión fabricado unos bastantes años antes, en el que expusieron una taza para mear, o como ellos le llamaron esnóbicamente, “el urinario de Duchamp”, los troncos de Joseph Beuys, pedazos de goma de carro, ramas de árboles, chicles pegados en un cartón, chancletas y botellas de plástico, medias de viejas rellenas y colgando desde el techo… pensaron que se ponían de moda, dijo un borracho, pero una vez fue premiada “la palmita” del empleado del vivero, cuyo nombre no interesa para que no se siga inflando, junto a su ego, el jurado se felicitó, se dieron abrazos cómplices y omitieron todo lo que dijo la Lésper cuando vino a dar su conferencia en el mismo sitio.

- Es que ella habla en mexicano- respondieron como el coro de Hilario.
Los demás artistas, locos por ser premiados y rellenos de una envidia que no se disimulaba ni en las miradas, que por suerte no matan, se quedaron con los brazos cruzados sin decir ni jota. Si hubiera sabido que iban a aceptarla hubiera traído una matica de plátano, y una de orégano. O mejor una de limón agrio… - Yo pensé que todos iban a retirar sus trabajos al mismo tiempo.
- Tu ta loco, le da un yeyo a Federico.
- Qué va, ellos son iguales que el del vivero y, el CODAP se quedó en las pendejadas del reglamento como si eso justificara confundir jardín con exposición de arte.
- El jurado se comió lo moco compadre.
- ¡Qué sabe tu! Ueeey !!! no te beba to el romo tu solo.
- Ya aquí lo que queda es baba. Compremo otra botella.
- Si siguen así traerán una esvástica de Hitler.
- No relaje Pedro, ¿y tú crees que los escultores saben quien es Rodín y Miguel Angel?
- Ni yo, y mira que yo he bebido romo en eta vida.
- Po sigue ahí.
- Lo que tu no sabía es que Robertico arrancó la parmita de cuajo, con to y raiz… a ver si e verdad que va a repollar.
- ¿Y lo cuarto?, ¿y el millón? Porque si se lo dieron, el del vivero no lo va devolver ni matao.
- Le quitaron el premio porque no aparecía una palmita en los viveros ni pa’ remedio. Y si aparecía, dizque a millón y pico… en oferta especial.
- Él va a devolver los cuarto, pero en menudo de a chele y en varios saco.
- ¿Y el jurado?
- Le van a celebrar una misa de ramo, como en cuaresma… lo van a corretiar por Ciudad Nueva y por la Plaza de España con hojas de palmas.
- Cuidado, hay que repetar, no hay que etiquetar.
- Pendejá, ellos empezaron a etiquetarno y nos quisieron coger de pendejos con esa ridiculez.
- Aquí no se puede uno andar con paño tibio. Una cosa es escultura y otra una mata.
- Si es por eso, ya Chucho, que es jardinero, fuera el escultor mas grande del país. ¡Ese sí que ha sembrao mata!
- Veremo en la próxima Bienal.


