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Después de su reconciliación con la bestia, Rubirosa ocuparía todo tipo de cargos en las embajadas dominicanas de varios países europeos y sudamericanos. Alguna vez sería secretario de primera clase en París, consejero en Bélgica y Holanda y Francia, secretario de la legación en Francia y Bélgica, encargado de negocios en Francia, embajador en Argentina, encargado de negocios en Roma. embajador y ministro plenipotenciario en Roma, encargado de negocios en Francia, consejero de la embajada en Francia y ministro consejero, embajador en La Habana, inspector de embajadas y muchas otras cosas. Todo lo que se le pudiera antojar a la bestia.

Rubirosa —no se olvide nunca— estuvo siempre al servicio incondicional de la bestia y no sólo como diplomático. El sería su espía, un informante que siempre se declaró trujillista y se movía a sus anchas entre personas de alto vuelo, entre Nueva York y Miami y París y otras urbes europeas. Rubirosa era un delator, un desalmado que formaría parte del servicio secreto de la bestia y sería su cómplice en varios asesinatos. Una crápula.

Rubirosa—no se olvide nunca— estuvo a cargo de la planificación del atentado contra Ángel Morales en la ciudad de Nueva York, el mismo que culminó con el asesinato de Sergio Bencosme, y también estuvo involucrado en el rapto de Galíndez. El rapto y desaparición de Galíndez y muchas cosas sucias. También estuvo envuelto en escándalos internacionales y en algunos crímenes que cometió por cuenta propia. Nunca se olvide que a Rubirosa se le menciona junto a otros diplomáticos dominicanos en el robo y contrabando de valiosas piezas arqueológicas provenientes de Grecia. Se le acredita ciertamente el asesinato de un polaco con el que viajó a España en busca de unas joyas durante la guerra civil, a finales de los años1930. Para peor, durante la Segunda Guerra Mundial, mientras se desempeñaba como encargado de negocios en la Francia ocupada por los nazi, hizo grandes ganancias vendiéndoles visa a los judíos a precios onerosos, estafando y engañando a judíos fugitivos y a otros refugiados que huían del horror de la Alemania hitleriana. De hecho, Rubirosa traficó con numerosos judíos que intentaban escapar por España y en muchos casos posiblemente los traicionó. Rubirosa fue de hecho un colaboracionista, al igual que su esposa de esa época, la actriz Danielle Darrieux. Tanto así que —como bien se sabe— al final de la guerra unos miembros de la resistencia intentaron matarlos en un atentado en el que Rubirosa, y sólo Rubirosa, recibió infortunadamente apenas tres o cuatro inocuas heridas de bala en la espalda.

Danielle Darrieux y las demás mujeres, los cargos diplomáticos y el dinero llegaron prácticamente juntos. Dice Crassweller que Rubirosa siempre tuvo un talento especial, un natural instinto, una especie de sexto sentido para impresionar y engatusar mujeres tontas y superficiales y para deslumbrar a zánganos ricos con exceso de dinero y tiempo libre, y que además supo manejar la publicidad de una manera muy astuta, que fue un excelente relacionista público de sí mismo. Rubirosa aprovechó el favor de una cierta prensa que exaltaba sus hazañas amorosas y excusaba sus bellaquerías. De ahí surgió o se fabricó un poco en parte la leyenda del seductor irresistible. Rubirosa pasaba y posaba ante el mundo como el más consumado y consumido galán, como un galán que exhibía la más fina cortesía y refinamiento (aunque de vez en cuando se le pasara la mano con sus parejas), como un fauno perfectamente dotado con los mejores atributos sexuales. La prensa, en efecto, lo mimaba y celebraba y todavía celebra y se complace en celebrar hasta el descomunal tamaño de una hombría que Rasputín envidiaría. La misma que describió con especial delectación Truman Capote.

Después de su fructífero matrimonio con Flor de Oro, Rubirosa se procuró una mujer bonita y con dientes menos prominentes y mejor temperamento: la mencionada actriz y colaboracionista francesa Danielle Darrieux, con la que estuvo cinco años casado a su manera. Infielmente casado.

El matrimonio se realizó en 1942 y sobrevivió a duras penas, entre infidelidades y discordias, hasta que apareció en escena Doris Duke en Roma.

Doris Duke era supuestamente periodista, colaboradora de la muy sofisticada revista Harper’s Bazaar. Pero el periodismo era más bien un hobby. Doris Duke era millonaria de profesión. Su profesión era ser heredera de la multimillonaria firma American Tobacco. Era una de las mujeres más ricas del mundo y era también coleccionista. Doris Duke coleccionaba amantes. Era tan hombreriega como Rubirosa mujeriego.

Rubirosa y Danielle se establecieron en Roma en 1945 y poco tiempo después de su llegada la feliz consorte recibió una solicitud de Doris Duke para entrevistarla. La entrevista se llevó a cabo en el lujoso hotel en que los Rubirosa se hospedaban. Daniel Darrieux era una artista conocida y una película suya acaba de estrenarse. En cambio Rubirosa era prácticamente desconocido. Sin embargo, durante la entrevista parece que Doris Duke perdió todo interés en Daniel Darrieux y se concentró en Rubirosa. Sucumbió casi de inmediato a sus encantos, a sus halagos y fina cortesía, quizás a sus miradas insinuantes, a la curiosidad que despertaba el exótico trigueño caribeño. Dicen que ofreció comprarlo, que le ofreció un millón de dólares a Daniel Darrieux para que se divorciara o se lo vendiera y de alguna manera Daniel Darrieux se lo vendió o se lo cedió. Dos años después, en 1947, el matrimonio llegaba a su fin y Doris Duke se quedaba con Rubirosa. Estuvieron casados desde 1947 hasta 1951. Mundialmente casados.

Esta vez Rubirosa había dado, sin el menor esfuerzo, lo que se llama un golpe de suerte. Su fama de conquistador se elevaría de la noche a la mañana a pesar de haber sido él el conquistado. De hecho lo habían comprado por capricho como se compra un juguete, un oso de peluche. Lo habían adquirido por antojo, para probarlo y exhibirlo como un trofeo, pero a Rubirosa probablemente no le importaba. Probablemente estaba feliz y realizado. Muy realizado.

(Historia criminal del trujillato [96])

Bibliografía:

Robert D. Crassweller, “The life and times of a caribbean dictator.

Henry Espinal, “Porfirio Rubirosa-Rubí. El playboy dominicano más famoso”

(https://m.facebook.com/historiadominicanaengraficas/photos/a.267065323491958/1738755342989608/?type=3)

Alí Khan (https://es.m.wikipedia.org/wiki/Al%C3%AD_Khan)

Lipe Collado – Porfirio Rubirosa. La Impresionante Vida de Un Seductor (https://es.scribd.com/doc/269366762/Lipe-Collado-Porfirio-Rubirosa-La-impresionante-vida-de-un-seductor-pdf)

PORFIRIO RUBIROSA. MI VIDA COMO PLAYBOY (https://www.cuestalibros.com/5056218252)

pablo Clase Hijo “Rubirosa: El primer playboy del mundo” (https://www.amazon.com/-/es/Pablo-Clase-Sanchez-ebook/dp/B0742FJHHQ)

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