Servicio Militar Obligatorio

Práctica, 1950. archivo OGM

Verdaderamente obligatorio   Terminamos en esta semana con esta serie de trabajos sobre el Servicio Militar Obligatorio, establecido durante la dictadura de Trujillo, y que hoy reseñamos algunas de las actividades que realizaba este cuerpo, institución que dependía del Ejército Nacional.

Tratando de determinar el objetivo de la creación de este cuerpo, que parece nunca hizo nada que no fuera desfilar por los alrededores de donde hacían las actividades y maniobras militares con los fusiles, puede que haya sido un ejército de reserva en caso de que República Dominicana se viera agredida o envuelta en alguna situación de emergencia por exiliados dominicanos o con gobiernos contrarios a Trujillo. Debe recordarse que finales del 47, y los años 50, fueron de gran convulsión política en América Latina, con presidentes atacando presidentes (la muerte de Castillo Armas en Guatemala, la posible invasión de Cayo Confite, el desembarco de Luperón, la gesta del 14 de junio de 1959 y el atentado contra Betancourt en Venezuela, por solo mencionar algunos capítulos del momento), pero parece que las fuerzas armadas dominicanas estaban lo suficientemente bien apertrechadas, que no hubo que recurrirse a este cuerpo.

Entonces, ¿qué hacían? Pues, según informaciones recogidas, hacían marchas por los alrededores de donde hacían las prácticas diarias. En la primera foto, del 1 de septiembre de 1950, se aprecia a un batallón de conscriptos desfilar por el campo de la Escuela Normal de Varones Presidente Trujillo, actual Normal Juan Pablo Duarte. Para la realización de sus prácticas militares, a los hombres se les armaba con fusiles elaborados de madera o con carabinas sin percutores.

En la segunda fotografía, del 2 de enero de 1952, se puede observar una demostración de los conscriptos de Santiago. El gobernante, Trujillo, era capaz de las ideas más extravagantes para lograr la enajenamiento del pueblo, pero también había áulicos que querían ganarse la condescendencia del mandatario, e inventaban las cosas más inauditas para obtener su favor. Es imposible pensar que Trujillo hubiera dicho que los conscriptos debían formar una “T” antes de iniciar las prácticas, pero a alguien se le ocurrió, y cada vez que se formaba esta “T”, el público observador aplaudía efusivamente. El día de esa foto, los soldados finalizaban el curso de entrenamiento y realizaron el manual de armas en silencio, ejercicios en despliegues y otras maniobras de infantería. La actividad se efectuó en el aeropuerto doméstico de la ciudad corazón. Luego de la exhibición, el batallón realizó un desfile por varias calles y avenidas de la ciudad santiaguera, tales como la avenida 16 de Mayo, calles 14 de Julio, Presidente Trujillo, Benito Monción, 16 de Agosto, 30 de Marzo, José Trujillo Valdez, 17 de Julio hasta la fortaleza San Luis.

En la actividad participó la banda del Ejercito Nacional de Santiago, dirigida por el segundo teniente Nelio Rosario. El batallón fue comandado por el conscripto Pedro Augusto Núñez Nicasio, asistido por Silvio Polanco.

La siguiente fotografía del 27 de abril de 1958, corresponde a una misa de campaña celebrada en el liceo secundario Presidente Trujillo por la salud de Trujillo Molina, y en honor al jefe de Estado, su hermano, el general Héctor Bienvenido Trujillo Molina. La banda de música del cuartel general del Ejército Nacional, armonizó la misa y fue dirigida por el segundo teniente E.N., Ramón Gómez, quien también participó en los ejercicios militares. Dicha ceremonia inició a las 7:30 de la mañana, la cual formaba parte de la programación del SMO que ese día concluía con el curso de entrenamiento que tuvo una duración de cuatro meses.

Al finalizar la misa, los conscriptos del Servicio Militar Obligatorio, alrededor de unos 900 hombres, realizaron demostraciones de armas en silencio, maniobras de infantería, y finalmente desfilaron por varias calles de Ciudad Trujillo, como se llamaba la capital dominicana, hasta la Fortaleza Ozama. En esa ocasión el cuerpo castrense celebraba el trigésimo curso de entrenamiento. Los militares recién graduados estaban vestidos de kaki amarillo y los alistados portaban fusiles.

Al acto asistieron oficiales de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional, según se aprecia en la foto, que figuran, el teniente coronel E.N., Felipe A. Jacobo; general de brigada E.N., Miguel Ángel Paulino; teniente coronel P.N., Augusto M. Ferrando; teniente coronel E.N., Amable Romeo Trujillo; mayores José Ramón Félix de la Mota, A.M.D., y Félix Troncoso Aristi, P.N.

Entre los dirigentes de este Servicio Militar se recuerda especialmente al teniente coronel Felipe Jacobo, por su manera dura de tratar a los conscriptos. Solo mencionar su nombre producía escalofríos. Jacobo fue uno de los jefes del Servicio, pero no comandaba tropas. Realmente no era dominicano, aunque era apellido Jacobo Trujillo. Se dice, sin corroborar, que era hijo de don Pepe Trujillo, es decir, hermano de padre de los Trujillo Molina.

Este cuerpo fue disuelto a pocas semanas del ajusticiamiento de Trujillo.
En cuanto al conspicuo personaje Jacobo, encontramos información en la Revista Ahora del 15 de mayo de 1962 en que había declarado en España que “estaba deseoso de desprenderse del apellido Trujillo porque había comprendido que el régimen de su homónimo había sido un horror”. Abundó diciendo que él había sido víctima de la tiranía y que muchos de los que capitalizaban los favores del gobernantes decían que habían sido víctimas del régimen y muchos de los que habían sufrido algún maltrato los incrementaban para hacerse pasar por héroes populares. Indicó que no había hecho mal a nadie, y que simplemente había sido “un poco fuerte” cuando dirigía el servicio.

El artículo seguía diciendo que Jacobo deambulaba por las calles como un oso desorientado, mal vestido y con apariencia de encontrarse enfermo. Parece que nunca pensó, y eso lo dicen las autoras de esta Página, que el Señor siempre pasa su rasero, y pone a cada quien en su lugar.

Aunque se ha dicho que este servicio era obligatorio, hemos encontrado informantes que cuentan que le dieron $4 a uno de los supervisores y con esto logró que lo pusiera presente sin asistir a los ejercicios. Otros cuentan que fueron un solo día. No informaron cuánto les había costado el eximirse del servicio, pero con guardias mal pagados, como siempre, es de pensarse que no haya tenido que ser mucho.

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