Consolidación del Hospital San Nicolás de Bari en 1976

Ante la falta de evidencias que permitieran conocer con precisión la edificación original, la intervención se limitó a trabajos de consolidación, según el ingeniero Báez López Penha

Tras la demolición que afectó a la estructura en 1911, el edificio quedó reducido a algunos muros y arcos en determinadas secciones. Ante esta situación, la comisión encargada decidió intervenir mediante trabajos de restauración y, tras evaluar el estado del conjunto, optó por conservar el mayor grado posible de originalidad, y se limitó a consolidar únicamente los elementos plenamente identificados. La Zona Retro rememora hoy el proceso y las labores realizadas en el primer hospital de América.

Balance final de la restauración

Hacia finales de enero de 1976 se habían concluido los trabajos de consolidación, investigación y ambientación de las ruinas del Hospital de San Nicolás de Bari. La edificación, datada en el siglo XVI, presentaba un avanzado estado de deterioro que, de no haberse intervenido oportunamente, implicaba un alto riesgo de pérdida total.

Las labores ejecutadas en el primer hospital de América estuvieron bajo la responsabilidad de la Comisión de Monumentos Históricos de la ciudad de Santo Domingo, entidad que en ese período era presidida por el ingeniero José Ramón Báez López Penha.

En esta línea, los trabajos fueron dirigidos por el arquitecto conservador, Cristian Contín.

De acuerdo con lo expresado por el ingeniero Báez López Penha, la intervención en el hospital se restringió a trabajos de consolidación, ya que, aunque se tenía una noción bastante clara de cómo fue el edificio, esta no se consideró suficiente como para asumir el riesgo de una reconstrucción.

Asimismo, señaló que la proporción de elementos conservados no ofrecía la certeza necesaria para reproducir una obra idéntica, lo que habría implicado el riesgo de incurrir en imprecisiones y errores en los detalles.

Intervenciones estructurales

El Hospital de San Nicolás de Bari cumplía simultáneamente funciones de iglesia y de centro asistencial, una práctica habitual en las instituciones de ese tipo.

Las características de la planta, el alzado y la fachada, así como la organización de sus distintas dependencias, se conocen gracias a un plano de 1783, un grabado del siglo XIX y una fotografía de comienzos de la presente centuria.

En este sentido, las investigaciones arquitectónicas llevadas a cabo durante los trabajos confirmaron y enriquecieron la información aportada por los documentos gráficos.

Elementos arquitectónicos únicos

El edificio, de planta cruciforme organizada en torno a cuatro patios, contaba con tres naves siguiendo el modelo basilical típico de los hospitales medievales. La nave central, más ancha, alcanzaba una altura considerablemente mayor que las laterales, ya que estas últimas estaban divididas en dos pisos.

En este contexto, una de las fotografías tomadas antes de la demolición de gran parte del monumento mostraba una fachada de estilo escalonado, con la puerta principal coronada por un arco ojival enmarcado dentro de la línea curva de un arrabá. La ventana central presentaba una ornamentación a base de azulejos.

Por su parte, Erwin Walter Palm, autor que publicó los documentos gráficos mencionados en su obra Los Monumentos Arquitectónicos de la Española, señaló que esos elementos de la fachada del San Nicolás de Bari “daban al edificio un aspecto mudejartizante”.

En este sentido, junto a la nave lateral derecha, en el ángulo suroeste, se ubicaba una capilla dedicada a San Bartolomé, cuya espadaña se distinguía claramente en una fotografía de principios de siglo. Asimismo, en un grabado del siglo XIX era visible otra puerta rematada por un arrabá sobre un arco apuntado.

El crucero estaba rodeado por elegantes arcos carpaneles, de los cuales uno se conservó, sostenidos por robustos machones cilíndricos con capiteles en forma de dentellón. Estas columnas descansaban sobre cubos con estrías biseladas, y el techo del crucero estaba cerrado por nervaduras de estilo gótico.

Además, desde los brazos del crucero partían dos escaleras que conducían a la segunda planta, siendo la del brazo norte la más amplia y lujosa.

La nave central estaba destinada al culto religioso, mientras que las naves laterales y la zona ubicada detrás del crucero se utilizaban como salas para los enfermos.

Al norte, la antigua capilla de la Concepción, actualmente incorporada a la moderna iglesia de la Altagracia, formaba parte del hospital. Además, un pequeño cementerio se encontraba en el extremo suroeste del edificio.

Consolidación y reestructuración

La sección de la iglesia-hospital de San Nicolás que permaneció en pie tras la demolición del edificio en 1911 se reducía a los muros y arcos ubicados en la parte trasera de la iglesia, a partir del crucero o nave transversal.

Las ruinas mostraban profundas grietas, las paredes estaban desprendidas y, lo más alarmante, el muro oeste, empujado por los arcos ojivales de ambas plantas, se inclinaba peligrosamente hacia adelante.
Las fisuras de las ruinas se rellenaron mediante la inyección de mortero, y numerosos elementos como las mochetas de puertas y ventanas, así como arcos y poyos que se hallaban en muy mal estado, fueron reconstruidos por el equipo responsable de la restauración.

Según señaló el ingeniero Báez López Penha, los elementos objeto de intervención estaban perfectamente definidos, por lo que no existía riesgo de alterarlos o falsearlos.

En ese mismo sentido, durante el desarrollo de los trabajos se llevaron a cabo investigaciones arquitectónicas que permitieron realizar hallazgos reveladores de aspectos hasta entonces desconocidos del monumento.

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