Juan Bosch: las alianzas políticas detrás de los pactos electorales y los intereses de clase

Para él, los acuerdos se establecían con el propósito de ejecutar planes concretos

En esta entrega de Zona Retro, retomamos el discurso que el expresidente Juan Bosch difundió a través de Tribuna Democrática el 13 de octubre de 1972, en el que analizó el panorama político y social dominicano. En aquel momento, el concepto de “alianza” ganaba protagonismo, mientras la ciudadanía aún buscaba comprender su alcance y su papel en la dinámica política nacional.

A más de cinco décadas de aquella exposición, sus argumentos permiten reconstruir una discusión que formaba parte de las inquietudes políticas de la época: comprender que una alianza no se define únicamente por quiénes se sientan a negociar, sino también por los intereses que comparten y los propósitos que persiguen.

Bosch expone punto de vista
En octubre de 1972, mientras en la República Dominicana circulaban rumores sobre una posible unión de partidos opositores de cara a los próximos comicios, el profesor Juan Bosch puso sobre la mesa una cuestión que iba más allá de las negociaciones electorales: ¿qué intereses se esconden detrás de una alianza política y a quiénes beneficia realmente?

En su intervención difundida por Tribuna Democrática el 13 de octubre de ese año, el entonces presidente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) examinó el significado de las alianzas en la vida política nacional. Su planteamiento invitaba a mirar más allá de las siglas partidarias y las figuras que encabezaban los acuerdos para prestar atención a las clases sociales, sus objetivos y su relación con el poder.

Bosch explica su visión de las alianzas
Para Bosch, las alianzas respondían a circunstancias determinadas y se constituían con el propósito de ejecutar planes concretos. No debían entenderse simplemente como uniones entre personas o partidos, sino como acuerdos vinculados a los intereses de las clases sociales.

Desde esa perspectiva, consideraba necesario que los dominicanos desarrollaran opiniones bien fundamentadas sobre la conveniencia de que dos o más partidos o grupos se unieran. La importancia de estos acuerdos, a su juicio, exigía que la ciudadanía comprendiera sus motivaciones y posibles consecuencias, en lugar de valorarlos únicamente por la cantidad de organizaciones involucradas.

El dirigente también advirtió que las clases sociales acudían a las alianzas con objetivos particulares, determinados por sus propios intereses. Cuando quienes participaban en ellas ignoraban esa realidad, aumentaban las posibilidades de que los acuerdos fracasaran.

Como ejemplo, aludió a la alianza entre el Movimiento 14 de Junio y la Unión Cívica Nacional (UCN) después de la muerte del dictador Rafael Leónidas Trujillo, al considerar que en aquella unión no se habían tomado suficientemente en cuenta las diferencias de intereses que podían separar a sus integrantes.

La historia como fuente de experiencia
A través de Tribuna Democrática, Bosch desarrolló sus argumentos en un momento en que la posibilidad de una unificación de fuerzas opositoras alimentaba las conversaciones políticas. Para explicar su posición, recurrió a episodios del pasado dominicano y a las experiencias que, desde su interpretación, podían ayudar a comprender los resultados de determinadas alianzas.

Entre los antecedentes que mencionó figuraba la relación entre la pequeña burguesía dominicana vinculada al movimiento trinitario y sectores de la pequeña burguesía haitiana opuestos al presidente Jean-Pierre Boyer. También recordó la alianza entre los seguidores de Juan Pablo Duarte y los hateros criollos, que, según su exposición, terminó con la persecución de los primeros por parte de quienes habían sido sus aliados.

Bosch entendía que estos episodios debían estudiarse para extraer lecciones sobre la manera en que los intereses de los grupos participantes podían condicionar el rumbo de una alianza. La historia, en su planteamiento, no era únicamente un registro de acontecimientos pasados: constituía una fuente de experiencia para que la sociedad comprendiera mejor su presente.

De ahí la importancia de su reflexión sobre la memoria histórica. Al comparar la historia de un país con los recuerdos de una persona, Bosch destacó que el conocimiento del pasado podía contribuir a formar el criterio de un pueblo y ayudarlo a interpretar los acontecimientos que enfrentaba.

El antitrujillismo y los límites de una alianza
Otro de los ejemplos abordados por Bosch fue el antitrujillismo, causa que había acercado a sectores cívicos y a integrantes del Movimiento 14 de Junio durante la lucha contra la dictadura.

Según su análisis, el antitrujillismo tenía una razón política mientras Rafael Leónidas Trujillo permanecía en el poder, pero no podía conservar el mismo sentido después de la desaparición del dictador. Bosch sostenía que el trujillismo representaba una expresión transitoria y dominicana del sistema capitalista y que, con la muerte de Trujillo, no habían desaparecido las estructuras económicas y sociales que sustentaban ese orden.

Por ello, consideraba que el desafío consistía en enfrentar el sistema que había sobrevivido al dictador, no limitarse a combatir una figura política ya desaparecida. Desde su perspectiva, esa lucha resultaba contradictoria si se establecían alianzas, incluso de hecho y sin pactos formales, con los grupos que concentraban el poder económico y social del país.

Su planteamiento situaba el debate en un terreno más profundo que el de la conveniencia electoral. La coincidencia frente a un adversario común no garantizaba, por sí sola, que los grupos aliados compartieran los mismos objetivos una vez alcanzada esa meta.

Más allá de las urnas
La exposición de Bosch del 13 de octubre de 1972 permite recuperar una parte del debate político dominicano de aquella época y su preocupación por las razones que llevaban a los partidos y grupos sociales a unirse. Su análisis invitaba a examinar no solo la composición de una alianza, sino también los intereses que la sostenían y los resultados que sus integrantes esperaban alcanzar.

En un escenario en el que se hablaba de posibles unificaciones opositoras, el profesor planteó que comprender estos acuerdos requería conocer la estructura social del país y las relaciones de poder que influían en su vida política.

Su reflexión quedó recogida en una intervención que hoy permite volver sobre una cuestión fundamental de la historia política dominicana: las alianzas no se explican únicamente por las organizaciones que las suscriben, sino también por los intereses que representan, los objetivos que persiguen y la relación que establecen con el pueblo.

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