Juicio a exagentes del SIM revela torturas y asesinatos

Durante un juicio en el que se revelaron los detalles sobre la muerte de un grupo de panfletistas de Santiago en la cárcel de “La 40”, se dio inicio al proceso judicial contra varios miembros del Servicio de Inteligencia Militar (SIM).

Meses después del ajusticiamiento del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina, comenzó el desmantelamiento de su aparato represivo, entre cuyos pilares se encontraba el temido Servicio de Inteligencia Militar (SIM), instrumento clave para ejercer el control y el miedo en la sociedad. En esta ocasión, la Zona Retro recuerda el juicio que marcó el inicio de la caída de dicha institución.

Antecedentes

De acuerdo con reportes del periódico El Caribe, el hecho que marcó el punto de inflexión en la persecución contra los miembros del SIM fue la muerte de 24 jóvenes antitrujillistas en Santiago de los Caballeros y las brutales torturas infligidas a los presos políticos en la cárcel de La 40.

Los testimonios sobre las torturas y electrocuciones a los prisioneros fueron presentados durante el juicio iniciado la mañana del 2 de noviembre de 1962 en la Cámara Penal con jurisdicción nacional, en el que se procesó a diez caliés acusados del delito de asociación de malhechores.

El juicio comenzó a las 10:30 de la mañana, durante el cual se escucharon a cuatro testigos, y concluyó a las 3 de la tarde, con el propósito de reanudarse dos días después a las 9 de la mañana.

Los testimonios de varios testigos señalaron que dos de los acusados habían colaborado con el movimiento clandestino durante la dictadura, contribución que incluso permitió salvar varias vidas.

Juicio

El tribunal fue presidido por el juez licenciado Osvaldo B. Soto; la acusación estuvo a cargo del representante del Ministerio Público, doctor Rafael Valera Benítez, mientras que la defensa de los acusados fue ejercida por los doctores Héctor Barón Goico, Domingo Porfirio Rojas Nina, Nazario Vargas Espinal y Rafael Flores Mota. El secretario fue Feliz Manuel Puello, con la asistencia de la señorita Leda Concepción Cohen.

Se sentaron en el banquillo de los acusados los implicados: Julio A. Lara, conocido como Yulimín Lara; Jacinto Salinas Mota; Manuel de Regla Ruiz Báez; José Caonabo Almonte; Ramón Eligio Ferrer; José o Luis Antonio Ramírez, apodado Luis el Loco; Félix Antonio Polanco González; Hermenegildo Beato Guaba; Manuel Andrés Mentor Soriano y Luis Rafael Mendoza.

El juicio comenzó con el testimonio de Juan Bautista Carrión, quien declaró conocer a los acusados Luis Rafael Mendoza y Jacinto Salinas.

En este contexto, Carrión explicó que, durante su reclusión en la cárcel de La 40 por participar en un plan antigubernamental, fue maltratado por Salinas Mota, quien además de someterlo a estrictos interrogatorios, le propinaba golpes.

En relación con Mendoza, Carrión indicó que él y varios de sus compañeros del complot contra Trujillo lo empleaban para recopilar información sobre las actividades del Servicio de Inteligencia Militar (SIM).

Además, señaló que, aunque Mendoza era miembro activo del SIM, era considerado un valioso confidente del movimiento antigubernamental y que, en varias ocasiones, arriesgó su vida para mantenerlos informados sobre las persecuciones que el SIM realizaba en su contra.

Carrión detalló las torturas a las que fue sometido en la cárcel de La 40, así como los crímenes que presenció durante su estancia. Afirmó que, del grupo de 17 jóvenes detenidos junto a él, siete fueron ejecutados en ese penal.

Asimismo, relató que una noche, junto a sus compañeros de prisión, presenció la electrocución de un joven de escasos recursos apodado Chivirico, a quien Clodoveo Ortíz ejecutó personalmente.

Contradicción

Salinas Mota rechazó las declaraciones de Carrión, afirmando que siempre trató con benevolencia a los presos políticos, especialmente a los jóvenes del movimiento 14 de Junio, y aseguró que los testigos de cargo se habían confabulado para perjudicarlo.

Más adelante, declaró el testigo Antonio Soler Recio, quien respaldó las afirmaciones de Carrión sobre la conducta de los acusados Mendoza y Salinas Mota. Por su parte, Ramón Enrique Polanco Ruiz, otro de los testigos, indicó que fue arrestado el 13 de junio de 1960 y sufrió severas torturas a manos de Candito Torres, Dante Minervino y otros miembros del SIM.

Además, relató cómo fueron asesinados unos 24 jóvenes detenidos en Santiago, acusados de distribuir panfletos y propaganda contra el gobierno de Trujillo. Señaló que durante la noche del 27 de junio y hasta la madrugada del día 28, los miembros del SIM no dejaron de cometer atrocidades, actuando como si estuvieran poseídos y sedientos de sangre.

En este contexto, añadió que primero hicieron que los jóvenes panfletistas firmaran una carta en la que afirmaban que habían sido liberados por la “generosidad” de Trujillo. Polanco señaló que, de los 26 jóvenes detenidos en Santiago bajo la acusación de propaganda antigubernamental, 24 fueron asesinados, salvándose milagrosamente solo Hemenegildo Pérez Simó y Pedro Sánchez Bourdier.

Declinación de todo un sistema represivo

Como consecuencia del primer juicio, más de 80 personas fueron acusadas de pertenecer al SIM y procesadas por el delito de asociación de malhechores en la Primera, Segunda y Tercera Cámaras Penales del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional a lo largo de noviembre de 1962.

La Suprema Corte de Justicia emitió la sentencia de declinatoria a petición del secretario de Justicia, licenciado Ángel Liz, y del procurador general de la República, doctor Antonio García Vásquez.

El juez de Instrucción de jurisdicción nacional, doctor Vinicio Cuello, calificó los procesos, que se desarrollarían por grupos en las tres salas del tribunal. Los acusados permanecieron recluidos en la penitenciaría de La Victoria.

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