La herencia taína dominicana conquistó el escenario internacional

A través de la exposición de arte taíno realizada en Madrid, España, se destacó el avance cultural y artístico de los pueblos aborígenes que habitaron las Antillas

Una muestra sin precedentes llevó el arte taíno dominicano a Madrid
En el marco de la apertura del Centro Cultural del Mundo Hispánico de Madrid, se exhibió una muestra de arte taíno que permitió difundir de manera integral en Europa la cultura aborigen dominicana, durante el periodo de cuatro meses.

Se seleccionaron más de 400 piezas originales de valor incalculable, consideradas entre las más destacadas y representativas del Museo del Hombre Dominicano, la Sala de Arte Prehispánico y diversas colecciones privadas, las cuales ofrecieron una visión integral del modo de vida de los pueblos que habitaban Quisqueya al momento de la llegada de los conquistadores españoles.

El entonces director del Museo del Hombre, el arquitecto José Antonio Caro Álvarez, explicó que, dado el carácter principalmente didáctico de la exposición, resultaba necesario presentar una introducción que abarcara todo el proceso y los aportes de los pueblos aborígenes hasta alcanzar el nivel de desarrollo logrado por los taínos.

Por esta razón, a la entrada de la sala de la muestra se dispuso una secuencia de paneles con textos explicativos, acompañados de piezas auténticas, diapositivas, fotografías, transparencias y proyecciones cinematográficas, con el fin de ubicar al espectador en los orígenes de la cultura taína y guiarlo hasta el área destinada a la exposición principal.

Según señaló el arquitecto Caro, en la muestra taína se diferenciaron los objetos líticos de los cerámicos con el propósito de apreciar mejor la evolución de cada uno, poniendo especial atención en el estilo chicoide, del cual se cuenta con piezas de gran valor y calidad.

Ilustraciones y recursos gráficos complementaron la muestra

Además, una serie de murales y pósteres ambientaban cada uno de los estilos mediante ilustraciones del rito de la cohoba, la elaboración del casabe y otras escenas que representaban de forma gráfica las costumbres de los pueblos aborígenes.

En adición a esto, se mostraron dibujos y fotografías de los animales que constituían la base alimenticia de los taínos, como manatíes, iguanas y jutías, así como de las plantas de las que obtenían sus principales alimentos, entre ellas la yuca y el maíz.

De igual manera, a través de fotografías se difundieron las manifestaciones del arte rupestre de los pueblos aborígenes.

Presentación visual y jerarquización del patrimonio taíno

Las piezas fueron organizadas según su tipología y relevancia, y se presentaron en vitrinas dotadas de iluminación especial. Al respecto, el director del Museo del Hombre Dominicano señaló que se dispuso de todos los recursos museográficos del Instituto de Cultura Hispánica, entidad que patrocinó la muestra taína.

Las 400 piezas elegidas para la exposición en Madrid incluyeron vasos con efigies, ídolos, vasijas, potizas, amuletos, duhos, espátulas vómicas, inhaladores, cinturones de cuentas y guayos.

Además, se incluyeron fotografías de piezas taínas relevantes que, por diversas razones, no pudieron trasladarse a Madrid. De este modo, el catálogo se convierte en un documento de consulta para el futuro, funcionando como síntesis de una etapa de la prehistoria dominicana.

Según indicó Caro Álvarez, el catálogo sería publicado con gran cuidado por el Instituto de Cultura Hispánica, cuyo comisario de exposiciones, Luis González Robles, visitó el país para colaborar en la selección de las piezas y coordinar los preparativos del evento que se realizaría en Madrid.

En este sentido, un equipo de expertos españoles en publicaciones de arte colaboró en la elaboración del catálogo.

Además, durante la semana de apertura de la exposición taína se impartieron cinco conferencias, de las cuales tres serán presentadas por especialistas dominicanos y dos por expertos españoles.

Proyección del legado cultural taíno

Según la valoración de Manuel García Arévalo, director de la Sala de Arte Prehispánico, la exposición permitió destacar el avance cultural y artístico de los pueblos aborígenes que habitaron las Antillas, así como revelar que, en la época del Descubrimiento, la isla Española vivía un notable período de gran esplendor.

García Arévalo señaló en aquel momento que los pueblos indígenas, herederos de un valioso conjunto de esculturas y modelados, fueron ampliamente conocidos por el público europeo, que tendría por primera vez la oportunidad de apreciar las características distintivas del arte taíno.

Exposiciones y actividades complementarias en la muestra

En su momento, durante su estancia en el país, el señor González Robles —mencionado previamente— extendió una invitación para presentar sus obras a destacados artistas dominicanos, entre ellos Fernando Peña Defilló, Manuel Montilla, Félix Gontier, Vicente Pimentel, Iván Tovar, Alberto Ulloa, Elsa Núñez, Darío Suro, Domingo Liz (dibujo), Ramón Oviedo, Guillo Pérez y Orlando Menicucci.

Asimismo, fueron convocados Ada Balcácer, Rosa Tavares (grabado), Lepe, Cándido Bidó, Alberto Bass, Daniel Henríquez, Francisco de los Santos, Soucy de Pellerano, José Cestero (dibujo), García Cordero (dibujo), Ángel Haché, Aquiles Azar (dibujo), Ramón Arias (dibujo) y Jorge Severino.

En ese sentido, se realizó una selección de las obras de estos artistas para su exhibición en el Centro Cultural del Mundo Hispánico, tal como había informado el arquitecto Caro, dado que existía la exigencia de que las piezas fueran creadas necesariamente en 1976 o a comienzos de 1977.

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