Las primeras planas de agosto de 1994 reflejaron alta tirantez política, marcada por la crisis haitiana, las controversias electorales en la R.D. y las relaciones EE.UU.
Las portadas de elCaribe correspondientes a los días 1 y 2 de agosto de 1994 reflejaron algunos de los acontecimientos políticos y sociales más relevantes que marcaron la agenda nacional e internacional de la época, desde las relaciones bilaterales de la República Dominicana hasta decisiones de gran impacto en el ámbito interno. En esta entrega de Zona Retro recordamos los hechos que ocuparon las primeras planas y definieron aquellos días de intensa actividad informativa.
Haití bajo amenaza de intervención internacional
Para el 1 de agosto de 1994, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas había aprobado una resolución que abría la posibilidad de una intervención militar en Haití, encabezada por Estados Unidos, con el objetivo de derrocar al régimen militar y restablecer el orden democrático en esa nación.
La resolución fue respaldada por 12 de los 15 miembros del Consejo. China y Brasil se abstuvieron de votar, mientras que Ruanda estuvo ausente durante la sesión, por lo que no se registró ningún voto en contra.
La resolución no fijó una fecha para el eventual uso de la fuerza militar. No obstante, autorizó a los Estados miembros a conformar una fuerza multinacional bajo un mando unificado y a emplear todos los medios necesarios para facilitar la salida del poder de las autoridades militares que gobernaban Haití.
En ese contexto, la embajadora de Estados Unidos, Madeleine Albright, afirmó que la decisión adoptada por el Consejo de Seguridad constituía una clara advertencia para las autoridades militares haitianas: si no abandonaban el poder de manera voluntaria, serían removidas en un corto plazo y en contra de su voluntad.
Asimismo, Albright afirmó que la comunidad internacional había llegado al límite de su paciencia ante la situación que enfrentaba el pueblo haitiano y sostuvo que había llegado el momento de restablecer la democracia en esa nación.
Reacciones ante una posible acción militar
Varios países latinoamericanos manifestaron su preocupación de que la medida pudiera convertirse en un precedente que legitimara futuras intervenciones militares de Estados Unidos en la región.
Durante los debates en el Consejo de Seguridad, el embajador de México, Víctor Flores Olea, sostuvo que no existían fundamentos suficientes para justificar el empleo amplio de la fuerza, ni razones para conceder una autorización general a una fuerza multinacional cuya composición y alcance aún no estaban claramente definidos.
JCE rechaza solicitud de nulidad electoral
Otro de los temas que ocupó la primera plana del 1 de agosto de 1994 fue la decisión de la Junta Central Electoral (JCE) de rechazar la solicitud de nulidad de las elecciones generales presentada por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), según informó el miembro del organismo, doctor Pompilio Bonilla Cuevas.
Aunque confirmó la decisión adoptada por el tribunal electoral, Bonilla Cuevas declinó ofrecer mayores detalles sobre las razones que sustentaban la medida.
El Acuerdo de Santo Domingo, integrado por fuerzas políticas encabezadas por el PRD, había solicitado la anulación de las elecciones celebradas el 16 de mayo de 1994, al considerar que el proceso estuvo marcado por diversas irregularidades que comprometían su legitimidad.
Estados Unidos cuestiona proceso electoral dominicano
De acuerdo con las informaciones publicadas en la portada de elCaribe del 2 de agosto de 1994, el Departamento de Estado de Estados Unidos convocó al embajador de la República Dominicana en Washington para manifestarle su inconformidad con el desarrollo de las elecciones presidenciales, proceso que la oposición denunció por presuntas irregularidades.
Para ese momento, los resultados extraoficiales favorecían al presidente Joaquín Balaguer, quien mantenía ventaja sobre el principal candidato opositor, José Francisco Peña Gómez.
Según la información publicada por el diario, un funcionario del Departamento de Estado, que habló bajo condición de anonimato, reveló que la administración estadounidense había sostenido una conversación “extremadamente franca” con el embajador dominicano en Washington, José del Carmen Ariza, para abordar la situación electoral.
De acuerdo con la misma fuente, las autoridades estadounidenses advirtieron que las relaciones entre ambos países podrían verse afectadas si no se adoptaban medidas para restablecer la credibilidad del proceso electoral. No obstante, el funcionario precisó que, hasta ese momento, Washington aún no había definido cuál sería su respuesta frente a esa situación.
La intervención en Haití queda en espera
Pese a contar con la autorización de las Naciones Unidas para intervenir militarmente en Haití, el gobierno del presidente Bill Clinton indicó que no contemplaba adoptar una decisión inmediata y que esperaría al menos varias semanas, con la expectativa de que la presión internacional llevara a los líderes militares haitianos a abandonar el poder sin necesidad de recurrir al uso de la fuerza.
Durante ese período, Estados Unidos tenía previsto gestionar el respaldo de otros países para integrar una eventual fuerza multinacional de intervención y una misión de pacificación posterior. Al mismo tiempo, buscaba enfrentar la oposición que existía en el Congreso estadounidense respecto a una posible acción militar.
Tras la autorización concedida por las Naciones Unidas para una eventual intervención militar en Haití, los infantes de marina estadounidenses que permanecían apostados frente a las costas haitianas fueron trasladados a Puerto Rico para participar en ejercicios de desembarco anfibio.
No obstante, un funcionario del Departamento de Estado, que habló bajo condición de anonimato, afirmó que una decisión definitiva sobre la invasión aún tardaría varias semanas en ser adoptada.
En una entrevista televisiva, la embajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Madeleine Albright, manifestó que aún existían dudas sobre el momento más oportuno para actuar, aunque aseguró que no había cuestionamientos sobre la necesidad de resolver la crisis en Haití.
Por su parte, el portavoz del Departamento de Estado, Michael McCurry, afirmó que la decisión adoptada por las Naciones Unidas enviaba un mensaje claro a las autoridades de facto haitianas sobre las medidas que la comunidad internacional estaba dispuesta a adoptar frente a la situación.
República Dominicana y Estados Unidos acuerdan vigilancia fronteriza
Otra de las informaciones destacadas en la portada del 2 de agosto fue la firma de un Memorando de Entendimiento entre los gobiernos de la República Dominicana y Estados Unidos para establecer en el país un Grupo Multinacional de Observación (GMO), integrado por militares y civiles, con la misión de supervisar el cumplimiento del embargo internacional impuesto a Haití.
El acuerdo fue firmado en la sede de la Secretaría de Relaciones Exteriores por el secretario de Estado, doctor Juan Arístides Taveras Guzmán, y la embajadora de Estados Unidos en el país, Donna Hrinak.
En su primer artículo, el Memorando de Entendimiento establecía que el Grupo Multinacional de Observación tendría la responsabilidad de supervisar, a lo largo de la frontera terrestre entre la República Dominicana y Haití, el cumplimiento del embargo comercial impuesto a la nación haitiana mediante resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Con ese propósito, el documento precisaba que el GMO desempeñaría funciones de observación y brindaría asistencia técnica a las autoridades dominicanas para contribuir a la aplicación efectiva de las medidas contempladas en el embargo comercial.
De acuerdo con lo establecido en el acuerdo, el Grupo Multinacional de Observación (GMO) estaría integrado por un total de 88 miembros, cifra que no incluía al personal de apoyo ni a los empleados contratados localmente para respaldar sus operaciones.
