Los orígenes de esta capital continúan rodeados de incertidumbre histórica, leyendas y episodios que envuelven el nacimiento de la ciudad más antigua de América.
En esta edición de Zona Retro rememoramos, a través de la cobertura publicada por elCaribe, cómo transcurrió aquella jornada dedicada a exaltar el legado histórico de la capital dominicana y a fortalecer el sentido de pertenencia en torno a una ciudad cuya historia continúa despertando interés entre investigadores y ciudadanos.
Una jornada de homenajes y tradición
Antes del amanecer del 4 de agosto de 1966, Santo Domingo ya se preparaba para celebrar su historia. Las alboradas recorrían las calles, las autoridades ultimaban los detalles de una extensa agenda cívica y religiosa, y la ciudad se disponía a conmemorar el 470 aniversario de su fundación con actos que evocaban su condición de primera urbe establecida por los europeos en el continente americano.
Las celebraciones estuvieron dedicadas a exaltar la memoria del adelantado don Bartolomé Colón, reconocido como fundador de la capital más antigua de América y hermano del almirante Cristóbal Colón, descubridor del Nuevo Mundo.
Con motivo de la conmemoración, el Ayuntamiento del Distrito Nacional declaró, mediante la Resolución 36-Bis-66, el 4 de agosto como día de regocijo en toda la demarcación, en reconocimiento de la trascendencia histórica de la fundación de Santo Domingo.
Asimismo, el cabildo exhortó a los habitantes de la capital a sumarse de manera activa a las celebraciones e invitó a los sectores comercial e industrial del Distrito Nacional a incorporarse a los actos conmemorativos a partir del mediodía.
La capital se vistió de fiesta
Además de las actividades desarrolladas en la capital, donde se concentró el programa principal, una comisión integrada por funcionarios del Ayuntamiento y representantes de otras dependencias gubernamentales organizó celebraciones especiales en distintas comunidades pertenecientes al entonces Distrito Nacional.
Las jornadas incluyeron ofrendas florales, misas, homenajes, exposiciones de mapas y planos antiguos, actos culturales y juegos populares. El programa se inició a las 4:30 de la madrugada con alboradas interpretadas por las bandas de los bomberos civiles, la Policía Nacional, el Ejército, la Marina de Guerra y la Fuerza Aérea Dominicana.
A partir de las 7 de la mañana, la resolución que declaró el día de regocijo fue proclamada a son de bando en los lugares tradicionales de la ciudad.
Como parte del programa conmemorativo, a las 8:00 de la mañana se depositó una ofrenda floral en la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, en Villa Duarte, considerada el último vestigio de la primera ciudad de Santo Domingo. La ceremonia fue presidida por el síndico del Distrito Nacional, J. Nicanor Pichardo, acompañado de una representación de la ciudadanía.
Una hora más tarde, el Convento de los Dominicos fue escenario de una misa solemne a la que asistieron miembros del cuerpo diplomático, autoridades civiles y municipales, así como representantes de instituciones culturales y del sector comercial. El sermón fue pronunciado por el padre Vicente Rubio, O.P., mientras que el Coro Nacional tuvo a su cargo la interpretación musical de la celebración religiosa.
Como parte de las actividades conmemorativas, el alcalde del Distrito Nacional, doctor J. Ramón Báez Acosta, depositó una ofrenda floral ante el busto de Bartolomé Colón, fundador de la ciudad, ubicado frente al Palacio del Ayuntamiento, en el Centro de los Héroes.
Asimismo, el historiador dominicano Ramón Lugo Lovatón, director del Museo Nacional, ofreció la conferencia “Santo Domingo: distante y distinto” en la Universidad Femenina, situada en la calle El Conde No. 23, con el auspicio del Consejo Nacional de Mujeres.


La jornada continuó con homenajes
En este contexto, el Ayuntamiento del Distrito Nacional ofreció un agasajo a los presidentes de ayuntamientos y alcaldes municipales de todo el país en el Jardín Zoológico y Botánico, actividad que estuvo amenizada por el conjunto típico Animalandia.
Más tarde, en el Hotel Comercial, fue inaugurado una exposición de mapas y planos antiguos de la ciudad de Santo Domingo. Durante ese mismo acto también quedó formalmente constituido el Instituto Municipal para el Mantenimiento del Acervo Histórico y Tradicional.
Durante la programación, la Escuela de Arte Escénico de la Dirección General de Bellas Artes presentó dos entremeses de Miguel de Cervantes en la explanada del Alcázar de Colón.
La jornada concluyó con un simbólico cruce del río Ozama portando antorchas, acompañado por una presentación especial del Coro Nacional. La ceremonia evocó el histórico traslado de la ciudad desde la margen oriental hasta el emplazamiento que ocupa en la actualidad.
Por su parte, el Cuerpo de Bomberos realizó un desfile que partió desde su cuartel general y recorrió la avenida Duarte hasta la calle Padre Castellanos, donde se llevó a cabo un simulacro como parte de las actividades conmemorativas.
Asimismo, Radio Televisión Dominicana anunció una programación especial que incluyó la presentación del Coro Nacional, bajo la dirección del profesor Luis Frías Sandoval, así como la difusión de documentación original relacionada con la antigua ciudad de Santo Domingo.
Actos en los poblados
Las celebraciones también se extendieron a distintas comunidades del entonces Distrito Nacional, donde se desarrollaron actividades populares, culturales y conmemorativas. Entre las localidades participantes figuraron Andrés, Boca Chica, Los Alcarrizos, Villa Mella, El Coco de Pedro Brand, Guerra, La Victoria y Manoguayabo, así como el Jardín Zoológico y Botánico de la capital.
En estas localidades se desarrolló un amplio programa de actividades recreativas y tradicionales, que incluyó verbenas, recitales, palo encebado, carreras de sacos, competencias de ciclismo y de fondo, carreras de burros, captura de chivos ensebados, exhibiciones de lucha libre, bailes típicos y jugadas de gallos.
Las celebraciones del 470 aniversario reflejaron el interés de las autoridades y de la ciudadanía por preservar la memoria histórica de Santo Domingo. Más allá de los actos protocolares, la jornada convirtió a la ciudad en un escenario de encuentro entre la historia, la cultura y las tradiciones populares, reafirmando el valor de un legado que, casi cinco siglos después de su fundación, continúa formando parte esencial de la identidad dominicana. Aquel 4 de agosto de 1966 quedó registrado como una de las conmemoraciones más amplias dedicadas a la ciudad primada de América y como testimonio del esfuerzo por mantener vivo su patrimonio histórico para las generaciones futuras.
