Santo Domingo. Este 18 de junio se conmemora el Día Mundial del Orgullo Autista, una jornada surgida en 2005 por iniciativa de la comunidad autista y de organizaciones de autodefensa.
A diferencia del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, que se celebra el 2 de abril, esta fecha pone el acento en la identidad, la dignidad y la aceptación de la neurodiversidad, y parte de la idea de que el autismo no es una enfermedad que deba curarse, sino una forma distinta de procesar la información y de relacionarse con el entorno.
Ese enfoque de respeto convive con una recomendación de los especialistas: cuando hay señales de alerta en el desarrollo, una evaluación temprana ayuda a que el niño acceda a los apoyos que pueda necesitar. No se trata de «corregir», sino de acompañar a tiempo.
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Qué es el TEA
El trastorno del espectro autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo que puede influir en la comunicación, la interacción social y el comportamiento, con perfiles muy heterogéneos de un niño a otro. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), no existe una prueba médica, como un análisis de sangre, que lo diagnostique; el diagnóstico se basa en la observación del desarrollo y el comportamiento del niño.
Señales de alerta según la edad
Los CDC describen comportamientos que pueden orientar a las familias. Es importante tener presente que un niño puede mostrar algunos de estos signos sin tener autismo, y que cada niño se desarrolla a su propio ritmo. Entre las señales que ameritan consultar figuran:
- Hacia los 6 meses: no devolver sonrisas ni expresiones cálidas.
- Hacia los 9 meses: no responder cuando lo llaman por su nombre; escaso contacto visual.
- Hacia los 12 meses: usar pocos o ningún gesto, como no decir adiós con la mano; no balbucear.
- Hacia los 15 meses: no compartir intereses con otras personas.
- Hacia los 18 meses: no señalar para mostrar algo que le interesa.
- Hacia los 24 meses: no decir frases con sentido de dos palabras (sin contar imitaciones).
- Hacia los 36 meses: no fijarse en otros niños ni jugar con ellos.
- A cualquier edad: conductas repetitivas (como alinear juguetes y molestarse si se cambia el orden), inquietudes sensoriales, o la pérdida de habilidades del habla o sociales que ya había adquirido.
Cuándo y cómo buscar la evaluación
Los CDC recomiendan que todos los niños reciban una detección específica de autismo durante las visitas de control del niño sano a los 18 y 24 meses, además del monitoreo del desarrollo en cada consulta. El autismo puede detectarse a veces a los 18 meses o antes, y hacia los 2 años un diagnóstico realizado por un profesional con experiencia puede considerarse confiable.
El primer paso es hablar con el pediatra del niño y no esperar a que las inquietudes se agraven. Los especialistas pueden aplicar herramientas de cribado como el M-CHAT-R, un cuestionario breve que ayuda a determinar si conviene una evaluación más detallada, y derivar a una valoración del desarrollo, una prueba auditiva y, si corresponde, servicios de intervención temprana. La Academia Estadounidense de Pediatría aconseja iniciar la intervención en cuanto se identifican retrasos, sin esperar necesariamente a un diagnóstico formal.
Los especialistas también advierten que el autismo suele estar infradetectado en las niñas, en parte por estrategias de camuflaje social, lo que retrasa diagnósticos y apoyos.
Una fecha para mirar más allá del diagnóstico
El mensaje del Día del Orgullo Autista es que la detección temprana y la aceptación no se contraponen: identificar a tiempo permite acompañar mejor, mientras que el respeto a la neurodiversidad recuerda que muchas de las barreras que enfrentan las personas autistas provienen del entorno y no de la condición en sí. Conviene además recordar un punto que la evidencia ha dejado claro: las vacunas no causan autismo, una hipótesis originada en un estudio retractado y descartada por estudios posteriores.
