Arte, talento y migración: cuando los sueños cruzan fronteras

La actriz Victoria Santos y el artista visual Erickdony Turbí representan al país en galerías, teatros y proyectos culturales de toda España

¿Qué ocurre cuando un artista deja su país para empezar de nuevo? ¿Cómo se sostiene un sueño cuando hay que abrirse camino en una industria desconocida, competir con cientos de profesionales y, en muchos casos, enfrentarse a prejuicios por el color de la piel, el acento o el origen?

Las respuestas son tan diversas como las personas que emigran. Sin embargo, hay algo que se repite en quienes han hecho del arte su forma de vida: lejos de debilitar el vínculo con su país, la distancia suele fortalecerlo. Las raíces dejan de ser un recuerdo para convertirse en una fuente de inspiración, en un sello de identidad y, muchas veces, en la característica que los hace únicos.

Con esa premisa nace “Arte, talento y migración: cuando los sueños cruzan fronteras”, una serie de entrevistas que busca acercar al público dominicano las historias de hombres y mujeres que han construido una carrera artística en Madrid.

Victoria Santos: actuar para romper estereotipos

Cuando Victoria Santos llegó a España hace más de dos décadas lo hizo con un contrato de trabajo y una motivación clara: ofrecerle una mejor vida a su familia, especialmente a su hija, que entonces apenas tenía un año. Sin embargo, nunca dejó atrás el sueño que la acompañaba desde niña: convertirse en actriz.

Ese sueño había comenzado en República Dominicana, donde estudió en la Escuela Internacional de Artes Escénicas y tuvo una de sus primeras oportunidades importantes en Las mil caras del engaño, junto al inolvidable Luisito Martí. Aquella experiencia marcó un antes y un después.

“Supe que quería dedicarme a esto toda la vida”, recuerda.

Ya instalada en Madrid encontró en los cursos gratuitos del Ayuntamiento una puerta de entrada al teatro. Apenas dos meses después de comenzar su formación subía por primera vez a un escenario en España, para iniciar un recorrido que con el tiempo la llevaría a participar como actriz y hacer figuraciones en producciones como La Casa de Papel, Élite, Vis a Vis, Rider, El Casoplón y Desaparecidos, entre otras.

Pero abrirse paso no ha sido sencillo.Victoria habla con absoluta franqueza sobre las barreras que todavía existen para las actrices racializadas en la industria audiovisual española. Explica que durante años los personajes que le ofrecían respondían casi siempre a los mismos estereotipos: la empleada doméstica, “madame” o papeles secundarios vinculados a su color de piel y su físico.

“Hay que demostrar muchas más veces que una actriz no racializada, que puedes interpretar cualquier personaje”, afirma.

Aunque reconoce que la industria está cambiando poco a poco, considera que todavía queda mucho camino por recorrer para lograr una representación más diversa y alejada de los clichés.

Paradójicamente, fueron precisamente sus rasgos y su identidad dominicana los que convencieron al director de Rider, quien la encontró a través de Internet mientras buscaba “a la dominicana más dominicana” para interpretar un personaje.

Además de la actuación, Victoria ha encontrado en el stand up comedy otro espacio para conectar con el público. Forma parte del espectáculo Somos MILF: Mujeres Inteligentes, Libres y Felices, donde transforma en humor las experiencias cotidianas de una dominicana que vive en España.

Ese ejercicio también implica adaptación. Muchos de sus chistes deben modificarse para que el público español entienda referencias, expresiones o costumbres dominicanas. Sin embargo, lejos de renunciar a su identidad, asegura que precisamente esa autenticidad es lo que ha conquistado al público madrileño.

“Yo soy más dominicana que un plátano”, dice entre risas.

Para Victoria, el cine español necesita seguir apostando por una representación más diversa, mientras que el cine dominicano tiene el reto de contar historias más universales, sin perder su esencia, para conectar con audiencias de otros países.

Pintar la dominicanidad

Si Victoria cuenta historias desde un escenario, Erickdony Turbí lo hace a través de los colores. Artista visual, diseñador industrial, fotógrafo y emprendedor, llegó a Madrid en 2014 con una sólida formación artística adquirida en República Dominicana. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Cristóbal, cursó diseño de interiores y se formó en fotografía antes de ampliar sus estudios con dos maestrías en España. Por eso insiste en que las bases de su carrera nacieron en su país. En 2017 creó Artpargatas, un proyecto que hoy se ha convertido en su sello personal. Todo comenzó pintando unas alpargatas para unos amigos. Después llegaron los primeros pedidos y, casi sin proponérselo, había encontrado una forma distinta de seguir representando la cultura dominicana.

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