Con una incidencia cercana al 30 %, la leucemia es el más frecuente
El Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer Infantil, que se celebra cada año el 15 de febrero, es una jornada que nos recuerda que hay una comunidad de niños y adolescentes que padecen y sufren de cáncer, y que es necesario que alcemos la voz y nos movilicemos por ellos.
“Es una fecha que busca visibilizar los desafíos que enfrentan niños y adolescentes con cáncer, promover un diagnóstico oportuno y garantizar acceso a tratamientos adecuados. Aunque el cáncer infantil es relativamente poco frecuente comparado con el cáncer en adultos, su impacto en las familias y en la sociedad es profundo”, explicó la hematóloga pediatra Jeyni Vega.
Según la Organización Mundial de la Salud, cada año, un estimado de 400, 000 niños y adolescentes de entre 0 y 19 años desarrollan algún tipo de cáncer en el mundo. En los países de ingresos altos, más del 80 % de los niños con cáncer se curan . En contraste, en los países de ingresos bajos y medianos, donde la tasa de curación es inferior al 30 %, debido a barreras como diagnósticos tardíos, falta de acceso a tratamientos y abandono terapéutico.
“A diferencia del cáncer en adultos, en el cáncer infantil la mayoría de los casos no se asocian a hábitos de vida y en muchos niños, el cáncer aparece sin una causa identificable”, compartió la hematóloga pediatra con consulta en Cedimat.
Aun así, sostuvo, se han descrito algunos factores que pueden aumentar el riesgo, aunque explican sólo un pequeño porcentaje de los casos, como lo son factores genéticos como mutaciones puntuales o síndromes genéticos que pueden aumentar el riesgo a padecerlos, la exposición a altas dosis de radiación ionizante, especialmente durante la vida fetal o en la infancia temprana, la exposición durante etapa prenatal de algunos virus como el Ebstein Barr, CMV, HIV, entre otros.
Principales tipos de cáncer
Según la doctora Vega, el cáncer infantil más frecuente es la leucemia, que representa cerca del 30 % de todos los casos. “Afecta la médula ósea y la sangre, interfiere con la producción normal de células sanguíneas por la proliferación de células inmaduras de manera descontrolada. Son más frecuentes entre las edades de 1 a 5 años”, señaló. A este le siguen, según la galena, los tumores del cerebro y del sistema nervioso central (SNC). Incluyen una diversidad de tumores como meduloblastomas, astrocitomas y ependimomas. Según la localización, pueden afectar funciones motoras, equilibrio, visión o el crecimiento.
En tercer lugar, indicó que están los linfomas, que se originan en las células del sistema inmunitario y los ganglios linfáticos. Tienden a ser mas frecuentes en la etapa de adolescencia.
Luego tenemos otros tumores como neuroblastomas, tumor renal o tumor de Wilms, y tumores de partes blandas y hueso como sarcomas y osteosarcomas, puntualizó.
La clave está en el diagnóstico temprano
De acuerdo con Vega, actualmente, no es posible prevenir la mayoría de los cánceres infantiles, ya que muchos se originan por alteraciones genéticas que ocurren de manera espontánea. “La estrategia más efectiva frente al cáncer infantil es el diagnóstico temprano. Reconocer los signos de alarma y consultar a tiempo permite iniciar tratamientos en etapas menos avanzadas, con mayores tasas de curación y menor toxicidad”, aconsejó la especialista.
El reconocimiento temprano de señales de alarma puede salvar vidas. “Ninguno de estos síntomas confirma cáncer por sí mismo, pero su persistencia o combinación debe motivar evaluación médica oportuna y el referimiento a tiempo a un profesional de la hemato-oncología pediátrica”, concluyó.
Diagnóstico temprano para mejores resultados
Entre los signos y síntomas que alertan, Vega destacó el cansancio extremo inexplicable, fiebre persistente sin causa clara, pérdida de peso aguda, palidez, moretones o sangrados sin motivo aparente, dolor persistente, sudoración nocturna excesiva, cefalea que empeora por la mañana, vómitos sin causa gastrointestinal, cambios en la visión o el equilibrio, somnolencia o irritabilidad, ganglios inflamados, firmes y no dolorosos, masas palpables en abdomen o cuello, dolor óseo o cambios en la marcha, masa palpable sobre un hueso, cojera sin causa. “Un diagnóstico temprano se asocia con mejores resultados clínicos, tratamientos menos agresivos y mayor calidad de vida. Debido a que muchos signos de cáncer infantil pueden confundirse con enfermedades comunes de la infancia, la atención primaria y la vigilancia familiar son esenciales”, dijo la galena.
