Después de los 60 años, el retiro laboral y el nido vacío implican un duelo que requiere apoyo y cuidado de la salud mental
El retiro laboral y la partida de los hijos del hogar marcan un antes y un después en la vida adulta. Estas transiciones comprometen las emociones y redefinen la identidad. La psicóloga clínica Margaret Almánzar, quien atiende en el Centro Vida y Familia, comparte con elCaribe sobre esta nueva etapa y la importancia del acompañamiento emocional para construir un nuevo proyecto vital después de los 60 años.

¿Cuáles son los principales cambios psicológicos que enfrentan las personas al transitar el retiro laboral y el nido vacío?
El nido vacío se da con la salida de los hijos del hogar. Esto implica una nueva etapa vital para la pareja quienes vivirán la transición a ser nuevamente solo ellos en casa. Esta nueva etapa implica la elaboración de un duelo. Durante este proceso es natural sentirte tristes, extrañar a los hijos y, sobre todo, el sistema familiar experimenta un desequilibrio.
Este proceso puede ser más llevadero cuando se tiene una dinámica relacional funcional y saludable. De igual manera, cuando se ha logrado mantener un equilibrio entre el rol parental y cuidar el vínculo como pareja.
Por otra parte, con el retiro laboral se experimenta también un duelo. Incluso algunas personas pueden experimentar incertidumbre y ansiedad ante el futuro.
¿Por qué estas transiciones suelen generar una crisis en algunos adultos mayores?
La crisis puede ser generada por los cambios. Asimismo, por la incertidumbre y temor hacia el futuro. Algunos pueden incluso llegar a deprimirse. Contar con una buena red de apoyo es fundamental en esta nueva etapa.
¿Qué factores influyen en que esta etapa se viva como una pérdida o como una oportunidad?
No hay que olvidar que realmente se vive una pérdida, pero, definitivamente las estrategias de afrontamiento de cada cual jugaran un papel importante. En este sentido, contar con una red de apoyo que sirva de escucha y acompañamiento es de gran ayuda. También realizar actividades placenteras. Pero, sobre todo, ser pacientes y darse el permiso de vivir el duelo.
¿Existen diferencias significativas en la forma en que hombres y mujeres atraviesan el retiro laboral?
Las mujeres pueden conversar con mayor facilidad sobre sus miedos y preocupaciones; esto puede favorecerlas en el proceso. En cambio, el hombre tiende a ser más reservado respecto a sus emociones y esto podría afectar el proceso de transición.
¿Cómo se redefine la identidad personal después de los 60 años?
Es una nueva etapa caracterizada por expectativas fuera del aspecto laboral y el ejercicio del rol parental. Además, implica autodescubrimiento y planteamiento de nuevas metas. Es importante cuidar la salud tanto física como mental. Realizar actividades placenteras y cuidar las relaciones interpersonales.
¿De qué manera puede trabajarse la construcción de un nuevo proyecto vital en la adultez mayor?
Este podrá construirse en base a las expectativas de cada cual. El acompañamiento terapéutico puede ser de gran ayuda en esta parte.
¿Qué estrategias terapéuticas resultan más eficaces para acompañar estos procesos de cambio?
La escucha empática y activa son primordiales. También ser pacientes y respetuosos ante el proceso de los demás.
¿En qué momento recomienda acudir a un/a psicólogo/a durante esta transición vital?
Es recomendable buscar ayuda ante un duelo complicado. Asimismo, en caso de que exista una depresión. También, cuando la persona no cuente con una red de apoyo para acompañarla y sostenerla.
¿Qué actividades recomienda especialmente para promover el bienestar emocional después del retiro?
Esto va a depender de lo que a cada cual le genere bienestar. En sentido general, hacer actividades físicas, mantener una buena alimentación y calidad de sueño puede ser beneficioso. Implementar nuevos espacios de disfrute tanto a nivel individual como en pareja.
