Melanie Jovanovic explica cómo arreglarse mejora un día difícil

Hay días en los que emocionalmente no te sientes al cien por ciento y, aunque arreglarte obviamente no soluciona tus problemas

Melanie Jovanovic explica, como asesora de imagen, por qué arreglarse puede cambiar un día difícil
Melanie Jovanovic explica, como asesora de imagen, por qué arreglarse puede cambiar un día difícil

“Ok, vamos. Hoy también hay que salir adelante.” Con esa frase frente al espejo, la asesora de imagen y creadora de contenido Melanie Jovanovic describe lo que para ella significa arreglarse cuando el ánimo no acompaña.

Hay preguntas que la gente contesta pensándolo un rato. Y hay otras que reciben una respuesta inmediata, casi antes de que uno termine de hacerlas. Cuando a Melanie Jovanovic se le pregunta si recuerda algún momento en que arreglarse le cambió el día, la respuesta es de las segundas.

“Muchísimos.”

Lo dice así, en una sola palabra, y después se toma su tiempo para explicarlo. Como asesora de imagen, ha pasado buena parte de su vida profesional viendo a otras mujeres frente al espejo. Pero esta vez no habla de ellas. Habla de sí misma.

“Hay días en los que emocionalmente no te sientes al cien por ciento y, aunque arreglarte obviamente no soluciona tus problemas, sí puede cambiar la energía con la que decides enfrentarlos”, cuenta.

La aclaración importa, y ella la hace de entrada. Nada de promesas mágicas. Un peinado no arregla una semana pesada ni un labial resuelve una preocupación. Lo que sí puede cambiar, según ella, es la disposición con la que una sale a encontrarse con todo eso.

En la industria hay hasta un nombre para algo parecido. Se habla del efecto lápiz labial para describir cómo, incluso en épocas difíciles, la gente sigue dándose pequeños gustos en belleza. La explicación suele ser económica. La de Melanie Jovanovic es bastante más íntima.

“Para mí, hacerme el pelo, maquillarme, ponerme un outfit que me encanta y sentirme bien frente al espejo muchas veces ha sido una forma de decirme: ‘Ok, vamos. Hoy también hay que salir adelante’”, explica.

Ese hoy también del final habla de días que se repiten, de una rutina que no siempre se hace con ganas, de esas mañanas en que la alarma suena y el cuerpo pide quedarse un rato más en la cama mientras la lista de pendientes ya está esperando. Para una mamá que trabaja, esas mañanas no son raras. Y no hay a quién delegarlas.

Quien ha pasado por algo así reconoce la escena sin necesidad de que nadie la describa. El cepillo pasando por el pelo aunque no haya ánimo para nada. La base que se aplica en silencio. El momento, casi imperceptible, en que la cara del espejo empieza a parecerse un poco más a la de siempre.

No es vanidad. Es otra cosa, más cercana a un ritual.

Esa palabra, ritual, es justamente la que Melanie Jovanovic elige cuando intenta resumir por qué cree tanto en lo que hace. Y su explicación esquiva con cuidado la trampa de siempre, la de pensar que el valor de una mujer depende de cómo se ve.

“Por eso creo tanto en la belleza. No porque piense que nuestra seguridad depende de cómo nos vemos, sino porque sé que a veces ese pequeño ritual de cuidarnos puede recordarnos quiénes somos”, dice Melanie Jovanovic.

La idea conecta con algo que ella repite cuando habla de su trabajo como asesora de imagen: el objetivo nunca es convertir a nadie en otra persona. En los días malos, lo que se busca frente al espejo no es una versión nueva. Es la de siempre, la que se había quedado un poco escondida debajo del cansancio.

La respuesta le salió tan rápido por una razón sencilla: no hay un solo recuerdo. Hay muchos, repartidos a lo largo de los años, en mañanas que nadie más vio.

Y en casi todas, de una u otra manera, terminó saliendo por la puerta.

Posted in GenteEtiquetas

Más de gente

Más leídas de gente

Las Más leídas