Cuando un papá vive la pérdida de un hijo

Durante el duelo, las personas recorren cinco etapas: la negación, la ira, la negociación, la depresión y la aceptación.
La manifestación del duelo dependerá de la persona y su cosmovisión, de su personalidad y sus creencias particulares

“Se fue una parte de mí”, así describen la pérdida de un hijo quienes han pasado por esta dura y difícil realidad. Para los padres que viven el duelo por la pérdida de un hijo no hay palabras de consuelo que alivie ese dolor tan inmenso que sólo ellos saben describir.

Nadie está preparado para ver a un ser querido partir. Cuando ese momento le ha llegado a algún padre, desde su experiencia, sienten cómo se les “desgarra” el alma y se les “viene el mundo encima”.

Este golpe bajo de la vida, ha hecho que las madres se sientan destruidas, y así como ellas, también los padres, aunque hayan algunos que no lo exterioricen. Cada persona experimenta y procesa el duelo de manera distinta aunque los sentimientos sean similares.

Por ejemplo, hay hombres que sienten la presión de ser fuertes, porque desde niños se les reprimía cuando algún adulto les decía “los hombres no lloran”. En nuestra cultura, esa simple frase, ha logrado que muchos hombres limiten sus expresiones; eviten hablar de sus sentimientos o se les vea llorar, lo que en ocasiones se interpreta erróneamente como un “no le afectó tanto”, pero al contrario, puede que lo esté destruyendo por dentro y lo esté demostrando de otra forma.

Lo cierto es que el género y las influencias culturales pueden tener un papel en cómo viven el duelo las personas. “La interpretación del dolor puede ser distinta y sin embargo estar sufriéndolo emocionalmente de la misma manera”, indica Patricia Reyna, doctora en psiquiatría, terapeuta familiar y de parejas.

De acuerdo a la especialista con consulta en el Centro Vida y Familia, los procesos de duelo pueden llevarse de distintas maneras. Depende de la cultura, de la espiritualidad, del vínculo y el estado emocional de las personas. Dependerá del apego y el vínculo que se haya construido durante su vida.

¿Cómo puede papá vivir el duelo por la pérdida de un hijo/a?
Su manifestación dependerá de la persona y su cosmovisión, de su personalidad y sus creencias particulares, algunas veces influenciado por las expectativas externas de cómo se espera socialmente que afronte el proceso de duelo.

Pueden cerrarse emocionalmente, aferrarse a algo, a un recuerdo o a un lugar, y de acuerdo con la etapa del duelo que estén llevando, su intensidad puede disminuir en el dolor y dar paso a la melancolía del recuerdo y la reconstrucción vital de la pérdida.

Asimismo, pueden presentar una tristeza profunda, prolongada y pensamientos recurrentes respecto al ser querido. Pueden llegar a enfocarse tanto en la pérdida que terminan desconectándose de su cotidianidad, de su rutina. En el otro extremo de la manifestación, hay quienes neutralizan cualquier elemento o momento que les recuerde al ser perdido, y bloqueen el proceso de duelo. Esto puede conllevar a un duelo patológico, donde la persona se estanque el proceso y degenerar en alteraciones emocionales, caer en una depresión, o sentir un estancamiento en su vida.

¿Cuánto puede durar la etapa del duelo?

Existen diferentes teorías sobre el duelo y sus etapas o fases. Una de las más utilizadas es la teoría de Kübler-Ross que nos categoriza cinco etapas por las que atraviesan las personas ante un proceso de duelo: la negación, la ira, la negociación, la depresión y la aceptación.

El tiempo entre cada una de ellas, o del proceso total del duelo, no puede definirse o generalizarse. Cada quien lo vive y siente a su ritmo. Sin embargo, hablamos de un duelo patológico cuando la persona presenta una alteración funcional en su vida o si no ha logrado superar estas etapas en un año o más, ameritando el acompañamiento de un especialista en duelo.

¿Qué pasa después?

Durante la etapa de la aceptación, quien lo vive tiene la oportunidad de reconstruir su vida ante la pérdida. Se da paso a la aceptación de que la persona ya no está, y atraviesa una especie de calma frente a la realidad vivida. Los recuerdos ya no son tan dolorosos, se da paso a la melancolía para poder continuar afrontando la vida sin ese ser querido.

Algunos incluyen nuevos rituales familiares o sociales para honrar al ser querido que ha fallecido y salvaguardar su memoria. Estos dependerán del contexto, la persona o el sistema familiar.

¿En qué casos necesitará ayuda?

Necesita ayuda cuando no logre avanzar en algunas de las etapas del duelo. También, si mantiene la negación ante la muerte del ser querido y los sentimientos de tristeza profunda, ira, agobio..., y los pensamientos de muerte se hacen recurrentes o persistentes. Por igual, cuando le sea difícil afrontar su vida.

¿Cómo esto afecta la vida cotidiana?

La afectación de una persona ante la pérdida de un ser querido, y en este caso particular, ante la pérdida de un hijo, puede ser significativa aún no siendo el duelo patológico o complejo. La ruptura abrupta de un ciclo de vida, de una expectativa respecto a quién debe despedirse primero, genera sentimientos impactantes, desde frustración e impotencia ante el hecho. El acompañamiento, en los casos donde los recursos personales no sean suficientes para afrontar el proceso de duelo, hará la diferencia entre un duelo normal y un duelo patológico.

El duelo puede afectar su mundo emocional, laboral, familiar, si no logra llevar el duelo en sus distintas etapas. Estas emociones dolorosas pueden manifestarse como ira, angustia, culpa y una sensación de tristeza permanente, no logrando superar la muerte del ser querido y presentando dificultad para continuar con sus rutinas habituales y tener que afrontar los cambios que vienen con la pérdida.

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