¡Cuidado con los quistes ováricos!; pueden ser cancerosos

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Generalmente, los quistes ováricos benignos o malignos son asintomáticos. Si es sintomático, presenta presión en la zona pélvica o en la abdominal inferior, o dolor.
A pesar de que la mayoría son benignos, hay un riesgo de 1 a un 2 por ciento de que sean malignos

Los quistes ováricos a menudo son difíciles de detectar sin un examen médico exhaustivo, pero existen signos y síntomas que las mujeres pueden buscar para ayudar con la detección temprana, especialmente, aquellas con antecedentes familiares de cáncer. La buena noticia es que la gran mayoría de los quistes ováricos son inofensivos, aunque no todos son iguales.

De acuerdo a datos suministrados por la clínica Cleveland Clinic Florida a elCaribe, uno de los signos más importantes de un posible quiste ováricos podría ser dolor abdominal o molestias que no parecen normales. Si bien podría ser una variedad de afecciones, merece la pena examinarlo para poder descartar la posibilidad de un quiste ovárico, una pequeña bolsa llena de líquido o tejido que se encuentra en el ovario, que en realidad son muy comunes.

Tipos de quistes

Los quistes funcionales son el tipo más común, que ocurren como parte del ciclo menstrual normal debido a la ovulación, dice Francoise Veneroni, MD, obstetra-ginecóloga de Cleveland Clinic Florida.

De vez en cuando, sostiene Veneroni, un quiste funcional puede llenarse de sangre, haciendo que se hinche y cause dolor, pero generalmente no causan dolor y desaparecen por sí solos en el transcurso de unos pocos meses. A veces, las mujeres nacen con quistes dermoides, o teratomas, un tipo de quiste que puede estar lleno “de todo tipo de cosas” que el cuerpo desarrolla, como cabello, dientes e incluso tejido cerebral.

El síndrome de ovario poliquístico, una patología no relacionada con otras afecciones de quistes ováricos, consiste en múltiples quistes pequeños (1 cm) en ambos ovarios (“collar de perlas”) que aparecen en un ultrasonido. Otros tipos de quistes incluyen los cistadenomas, que comienzan a crecer como lunares pero pueden crecer bastante y, de ser así, deben eliminarse para asegurarse de que no sean cancerosos. Los endometriomas se desarrollan a partir de la endometriosis (una afección en la cual las células uterinas crecen fuera del útero) y pueden ser muy sensibles y dolorosos.

Signos y síntomas

Los quistes ováricos benignos o malignos, por lo regular, son asintomáticos, y se encuentran incidentalmente. Si es sintomático, las señales más comunes son presión en la zona pélvica o en la abdominal inferior, o dolor. La dolencia aguda también puede ocurrir por torsión ovárica, hemorragia en el quiste y por ruptura con o sin hemorragia intraabdominal.
También se han reportado otras manifestaciones como la urgencia o frecuencia urinaria, distensión abdominal o hinchazón y dificultad para comer o saciedad temprana.

Quistes cancerosos: malignos

En 2018, se estima que la carga mundial de cáncer aumentó a 18,1 millones de casos nuevos y 9,6 millones de muertes, según la World Health Organization’s International Agency for Research on Cancer (IARC/Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer de la Organización Mundial de la Salud.) Los resultados en la base de datos Globocan 2018 muestran que una de cada seis mujeres en todo el mundo desarrolla cáncer durante su vida, y una de cada 11 mujeres muere a causa de la enfermedad. A nivel mundial, el número total de personas vivas dentro de los cinco años de un diagnóstico de cáncer, llamado prevalencia de cinco años, se estima en 43,8 millones.

Afortunadamente, el cáncer de ovario no es común. “A pesar de la posibilidad de que un quiste se vuelva canceroso, en la mayoría de los casos, hay un riesgo de 1 a un 2 por ciento”, subraya Veneroni. “Las mujeres que tienen ciertas afecciones genéticas como BRCA1, BRCA2, síndrome de Lynch o antecedentes familiares, deben tomar precauciones, ya que tienen un mayor riesgo de que los quistes se vuelvan cancerosos”.

A menudo, los quistes ováricos son lo suficientemente pequeños como para que la mayoría de las mujeres ni siquiera se den cuenta de que tienen uno, señala la galena. “Muchos quistes se diagnostican durante los exámenes anuales o las pruebas de imagen que se realizan por razones no relacionadas, e incluso en un estado agrandado a menudo pueden pasar inadvertidos”, indica.

Además de la hinchazón o el dolor en un lado de la parte inferior del abdomen, según Veneroni, otros síntomas pueden incluir dolor en las relaciones sexuales, cambios en las deposiciones o en hábitos urinarios y períodos dolorosos, entre otros.

¿Cómo es el proceso luego de detectar quistes en los ovarios?

Veneroni comenta que si una mujer experimenta varios síntomas al mismo tiempo, es importante consultar a un médico. Si se encuentra un quiste ovárico, un ultrasonido pélvico ayuda a ver qué está sucediendo y, según el caso individual, se presentarán opciones de tratamiento. Un médico puede monitorear el quiste durante un período de tiempo para ver si desaparece por sí solo.

“Si el quiste mide más de 10 centímetros y causa dolor, o se ve anormal en el ultrasonido, es posible que se requiera cirugía. El dolor pélvico intenso, especialmente si ocurre rápidamente, es una señal para obtener ayuda de inmediato”, expresa la especialista de Cleveland Clinic Florida. Dado que un ovario retorcido puede reducir o detener el flujo sanguíneo, cuanto antes se busque atención médica mayores serán las posibilidades de salvar el ovario.

Tener conocimiento funcional de esto también puede ser útil para las mujeres que sientan síntomas repentinos, especialmente si nunca antes lo habían experimentado realmente.

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