Cuando se posterga una evaluación por miedo, vergüenza o desinformación aumenta la mortalidad en este carcinoma
Para muchos hombres, la salud de la próstata sigue siendo un tema que se pospone. A veces por desconocimiento, otras veces por incomodidad, por miedo al examen, al diagnóstico, o “encontrar algo”, aseguró Ámbar Medina Polanco, uróloga de Cemdoe. “En mi práctica médica, ese miedo se traduce en años de silencio”, indicó a este diario.
La galena señaló que el cáncer de próstata es una de las neoplasias más frecuentes en hombres a nivel mundial, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), y su impacto se reduce significativamente cuando se detecta de forma temprana..
Por eso, sostuvo, la medicina moderna ha cambiado su enfoque, ya no se trata de esperar síntomas, sino de anticiparse a ellos mediante estrategias de detección oportuna, como también recomiendan la OPS, la American Cancer Society (ACS) y la European Association of Urology (EAU).
“El cáncer de próstata tiene una característica particular, puede desarrollarse lentamente y sin generar molestias durante muchtiempo;o, no hay dolor en la mayoría de los casos iniciales, no siempre hay cambios evidentes al orinar y, cuando aparecen, en ocasiones la enfermedad ya se encuentra en una etapa más avanzada”, explicó Medina Polanco. Por eso, resaltó que confiar únicamente en “sentirse bien” puede dar una falsa tranquilidad.
La uróloga también subrayó que el National Cancer Institute (NCI) que muchos casos de cáncer de próstata son detectados precisamente en chequeos de rutina, antes de que existan síntomas, lo que respalda el valor del tamizaje en población de riesgo. En urología, esto es clave: la ausencia de síntomas no descarta la enfermedad.
Factores de riesgo
Aunque no existe una causa única, la doctora de Cemdoe destacó que hay elementos asociados al riesgo de cáncer de próstata. “El más importante es la edad. A partir de los 50 años, el riesgo aumenta de forma significativa”, expresó.
Por ejemplo, en hombres con antecedentes familiares, padre o hermanos diagnosticados, la evaluación debe iniciarse antes, alrededor de los 40 a 45 años. “También influyen la genética, la ascendencia afrodescendiente y algunos factores del estilo de vida”, destacó.
La American Cancer Society y la EAU Guidelines coinciden en que estos factores deben considerarse para individualizar el inicio del tamizaje, en lugar de aplicar una regla única para todos los pacientes. El riesgo no se siente, se evalúa.
Evaluación temprana
Cuando el cáncer de próstata se identifica en etapas iniciales, Medina Polanco señaló que las posibilidades de tratamiento exitoso son muy altas. En muchos casos, incluso se puede hablar de control o curación.
En cuanto a los estudios preventivos, compartió que incluyen: evaluación clínica urológica, antígeno prostático específico (proteína que se mide en sangre y ayuda a detectar posibles alteraciones en la próstata, incluido el cáncer de próstata) y examen físico especializado. “La recomendación general es iniciar los controles a partir de los 40 años en hombres con antecedentes familiares o factores de riesgo importantes, en hombres sin factores de riesgo, y antes si existe antecedente familiar o sospecha clínica”, aconsejó.
¿De qué depende el tratamiento?
De acuerdo con la uróloga, hoy, el tratamiento depende del estado de la enfermedad y puede incluir vigilancia activa, radioterapia, terapia hormonal o cirugía. Reveló que las guías de la EAU y NCCN respaldan un enfoque personalizado basado en riesgo, donde no todos los pacientes requieren el mismo nivel de intervención. “En los casos quirúrgicos, la cirugía mínimamente invasiva, como la laparoscópica avanzada, ha transformado la experiencia del paciente; menor sangrado, menor dolor postoperatorio, recuperación más rápida y menor impacto funcional”, explicó. Además de la tecnología, el objetivo sigue siendo tratar la enfermedad sin perder de vista la calidad de vida. “Cada caso es distinto. Y cada decisión se toma de forma individual, junto al paciente”, puntualizó.
