El instructor habló para elCaribe sobre cómo esta práctica puede transformar la vida de las personas
El yoga, el movimiento primigenio, la expresión corporal y la meditación activa fueron parte de la experiencia transformadora que durante cuatro días vivieron los huéspedes de Paradisus Grand Cana junto a los fundadores de SUDA Experience: Flor Daneu, Lihuen y Nahuel Desanto. En esta ocasión, conversamos con Nahuel Desanto sobre su relación con el yoga, una disciplina que forma parte de su vida desde la infancia y que hoy constituye uno de los pilares de la experiencia inmersiva.
¿Cómo llega el yoga a tu vida?
La verdad es que el yoga ha estado presente en mi vida desde que era muy pequeño. Mi madre es profesora de yoga y nosotros comenzamos a practicar cuando teníamos 10 u 11 años. La acompañábamos a sus sesiones y a los montajes de sus clases, así que siempre formó parte de nuestro entorno. Como suele pasar, durante la adolescencia uno no siempre sabe aprovechar lo que tiene cerca, por lo que la práctica se volvió más intermitente. Sin embargo, cuando ingresé a la universidad de arte, teníamos acceso a clases de yoga incluidas y volvió a aparecer con mucha fuerza en mi vida. Desde entonces ha sido un acompañamiento constante en todas mis prácticas.
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¿Puede esta práctica cambiar la vida de una persona?
Creo que el yoga, o cualquier práctica que se haga con conciencia e intención, puede transformarnos completamente. Puede ser un deporte, una disciplina artística o cualquier actividad que nos conecte profundamente con nosotros mismos. El yoga, en particular, tiene muchos elementos que favorecen nuestro bienestar. Aunque hoy es una práctica muy conocida, su filosofía es amplia y ancestral. Incorporar aspectos como las asanas, la respiración consciente o pranayama y la meditación puede generar cambios significativos. Yoga significa conexión y equilibrio: conectar cuerpo y mente, aprender a utilizar la respiración para mejorar nuestro estado físico y mental, encontrar calma y trasladar ese bienestar a la vida cotidiana.
¿Cómo podemos comenzar?
Hace algunos años estuvimos en Nepal formándonos con un gurú que tenía una enseñanza muy valiosa: las prácticas deben ser cortas, pero continuas.No hace falta empezar con sesiones complejas de una hora y media. Lo importante es comenzar poco a poco y encontrar placer en la práctica. Hay personas que disfrutan escuchar mantras o frecuencias porque les ayudan a calmar la mente. Otras comienzan simplemente estirando el cuerpo.Una rutina de 15 o 20 minutos puede ser suficiente, ya sea al inicio o al final del día. Lo que realmente importa es la constancia. Muchas veces pensamos que todo debe ser extraordinario o muy complejo, y no es así.Además, en SUDA trabajamos con una visión más amplia.
SUDA no es solo yoga; es un método que utiliza el movimiento para conectar con las emociones.
Practicas yoga desde los 11 años. ¿En qué momento llega SUDA y quiénes forman parte de este proyecto?
SUDA surge después de muchos años desarrollando distintas técnicas y explorando diferentes disciplinas. Flor Daneu, Lighuen Desanto y yo venimos del mundo artístico. Somos coreógrafos, bailarines y artistas escénicos.En mi caso, además de la danza, he practicado deportes de combate y siempre me ha apasionado el movimiento. También vengo del mundo del circo. Por eso, SUDA es un espacio donde convergen múltiples prácticas.
El proyecto nace durante la pandemia. Como artistas, teníamos giras internacionales y proyectos en distintos países, especialmente en Europa. La pausa obligatoria nos permitió detenernos y poner sobre la mesa muchas ideas y pasiones que compartíamos.SUDA nació con la intención de compartir nuestra manera de comprender el cuerpo y de trabajar las emociones para llevarlas a escena. Más que un entrenamiento físico, buscamos ofrecer una experiencia de transformación emocional y corporal.
