Por la Dra. Alejandra Núñez, médica veterinaria @deardogtor
En los últimos años, la relación entre las familias dominicanas y sus mascotas ha evolucionado de manera significativa. Perros y gatos han pasado de ocupar espacios periféricos en el hogar a convertirse en miembros centrales del núcleo familiar.
Sin embargo, esta evolución en el vínculo emocional no siempre ha estado acompañada por un cambio equivalente en la comprensión de sus necesidades biológicas, particularmente en lo que respecta a su alimentación.
Se estima que en República Dominicana existen cerca de 1.8 millones de perros y gatos, una cifra que evidencia la magnitud del vínculo entre las personas y sus animales de compañía.
Alimentación de las mascotas
A pesar de esto, estudios regionales indican que aproximadamente 6 de cada 10 hogares alimentan a sus mascotas con comida casera o sobras de la mesa, mientras que solo una proporción menor utiliza alimentación balanceada de forma regular.
El reto no radica en la intención —que en la mayoría de los casos es positiva— sino en el conocimiento.
Investigaciones internacionales han demostrado que hasta el 95 % de las dietas caseras presentan deficiencias en al menos un nutriente esencial, lo que puede impactar directamente en la salud de las mascotas.
Entre los hallazgos más relevantes, se ha identificado que nutrientes como el calcio y la vitamina D pueden encontrarse en niveles considerablemente bajos. En algunos casos, estas dietas aportan menos del 20 % del calcio requerido y apenas 4.4 % de la vitamina D necesaria, dos elementos fundamentales para la salud ósea y el funcionamiento del organismo.
A esto se suma evidencia proveniente de estudios a gran escala, como el Dog Aging Project, que ha analizado decenas de miles de perros y ha concluido que solo el 6 % de las dietas caseras evaluadas tiene el potencial de ser nutricionalmente completa.
Estos datos no buscan generar alarma, sino aportar contexto.
El cuidado de las mascotas, como cualquier otra dimensión del bienestar, evoluciona a medida que avanza el conocimiento.
Hoy, la información disponible permite a los dueños tomar decisiones más informadas, alineadas con las verdaderas necesidades de sus animales.
Porque el cuidado no se limita al afecto. También se construye a partir del entendimiento.
