Para llegar hasta Moscú y ofrecer una de las páginas más valientes de la música dominicana, Ramón Orlando se vio obligado a aportar de su bolsillo una gran cantidad de dinero, esto a pesar de que no se trataba de un concierto de su orquesta, sino una experimentación musical con algo diferente, en un campo minado. Banreservas, a pesar de que el presidente Luis Abinader había dado una orden, redujo la solicitud del proyecto a menos de la mitad. Era el mismo banco que -se dice- había dado una cifra descomunal en dólares para el concierto de Bad Bunny.
Para que se tenga una idea, el Conservatorio Chaikovsky de Moscú, está considerado por muchos como el más importante dedicado a la formación de músicos sinfónicos del mundo. Hasta allí llegó el maestro gracias a una gestión del embajador dominicano en Rusia, Alejandro Arias, quien había propiciado hacer ese concierto en Brasil, en 2019 cuando era embajador allí. Alejandro guardó aquella grabación y se lo llevó a Rusia y cuando llegó el momento de celebrar las relaciones, planteó que quería festejar con la sinfónica de aquí tocando nuestra música el merengue. “Sí, aquí, en la sala más importante del mundo…
Estuvimos trabajando casi tres meses en conferencias virtuales… Me ayudó mucho Eugenio Vanderhorst haciendo las copias y enviándolas”.
Estuvo 10 días en Moscú, de los cuales cinco días fueron de ensayos. Tuvo que bajar la cantidad de miembros de la orquesta que tenía que llevar desde aquí, manifestó Ramón Orlando Valoy en el Desayuno de elCaribe y CDN, al cual asistieron además del director Nelson Rodríguez, el colaborador de elCaribe Raúl Ovalle, uno de los más lúcidos y cultos economistas del país, así como Andrés Tovar y Wendy Leonardo, coordinadores del área digital de CDN y elCaribe y la editora política Yanessi Espinal.
“Me preguntaba si por esos lares aparecerían trompetistas y saxofonistas que pudieran hacer el trabajo.
Me sorprendieron esos blancos, cuatro saxofonistas rusos, cuando empezaron a tocar. Yo me pude llevar solo a Enriquillo desde aquí. Me quedé sorprendido. Me dije esto va a ser un desastre, porque puede que de lo nuestro no entiendan. Pero gracias a Dios se logró una gran hermandad. Enriquillo los dirigió muy bien. ¡Había gozo en la orquesta! Una gente que son ajenos hacia esa cosa de nosotros. ¡Sentían…!”, expresó emocionado.
El concierto, que ocurrió en marzo del 2025 fue ampliamente registrado entonces por elCaribe y CDN.
Hace pocos días el video completo del concierto subido a YouTube se ha convertido en un suceso, tanto así que fue reseñado por el estelar economista y colaborador de este diario, Raúl Ovalle, mucho más que un melómano.
Ovalle expresó la admiración por el maestro Ramón Orlando, por lo logrado en Rusia, y puso sobre relieve: “Pero llevar la música popular es una manifestación de la calidad, justamente de esa identidad cultural que tenemos y de una oportunidad desaprovechada porque esto está ocurriendo ahora, pero uno diría esto puede haber ocurrido antes. Ocurrió de una manera cuasi fortuita porque una persona que también admira tuvo la visión de tratar de colocarlo, pero como yo decía en el artículo, una política cultural no se puede sostener por un archipiélago de buenas intenciones”.
Ramón Orlando, el hijo de Cuco Valoy, narró con lujo de detalles los esfuerzos realizados para que el concierto estuviese a la altura de lo que él llamó “la más importante sala de música del mundo”. En esa misma sala se había presentado el primer ganador del Concurso Piotr Illich Chaikovsky, Van Cliburn, en 1958, interpretando la 1ra Sinfonía de Chaikovski dirigido por Kiril Kondrashin, frente a la Orquesta Filarmónica de Moscú, con Nikita Jruschov y Anastas Mikoyán en el público. Recordó Ovalle que ese concierto había terminado después de tantas ovaciones, con la interpretación de un tema de música popular: Noches de Moscú, por parte del genial pianista.
Pues allí mismo, 66 años después, Ramón Orlando presentó por primera vez, un concierto de merengue con arreglos sinfónicos. El concierto fue dirigido por Ilya Markéyev, con la Orquesta Sinfónica del Conservatorio Chaikovsky de Moscú.




Vender la música
El músico dominicano, opinó que hoy día hay muchachos que están estudiando y muchas veces se desaniman. “Porque como el mundo se ha vuelto tan simple que alguien agarra una computadora, hace un ritmo, y empieza a decir cualquier bobería y se hace rico; y se dice ‘¿qué hago yo estudiando cinco y seis horas música? ¿Para conseguir que me vean? ¡Y muchas veces ni eso!”, reflexionó.
“Sí, podemos como República Dominicana convertirnos en un activo de lo que se llama las salas de música clásica. Y eso puede impulsar que la gente quiera superarse en música, estudiar, ser mejores… ¡No se debe dejar pasar esa oportunidad!”, propuso durante el Desayuno el autor de No hay nadie más.
“Es una responsabilidad del estado que quiera posicionarse de esta oportunidad”, resumió. “Ahora mismo si se lo proponen a los alemanes, a cualquiera, a los londinenses y le dicen esto se presentó en el Chaikovsky, van a hacer caso. Porque si se presentó allí, puede presentarse en cualquier lado”, aseguró.
Es cierto que la música dominicana, el más importante y definido producto cultural dominicano, debe convertirse en el centro de las industrias culturales del país. A veces todo depende de facilitar cosas. El hijo de Cuco Valoy narró sobre una posibilidad para ir a presentarse a Qatar, y aunque David Collado se mostró colaborativo, no se pudo dar porque “esas empresas de afuera llaman a uno que está en Europa y le dicen queremos que nos ayudes a traerlo y este dice ‘¿cuánto me vas a dar?’ y ahí empieza a encarecerse. Después dice ‘¿cuánto es el caché?’. 100 mil dólares. Más los impuestos son 130 mil dólares. Ya empieza a complicarse… ¡En fin, por eso no se pudo ir a Qatar!”.
Tenemos lo necesario
“Tenemos la música, tenemos los músicos, tenemos los arreglistas, el producto. ¿Qué falta? Que el presidente actual o el que venga, diga: ‘Yo tengo la oportunidad de colar mi país en el mundo entero’. Y no hay que estar pegado para eso. Nada más hay que correr la voz, que la gente vea el concierto. Desde que lo ven y se enteran, allá van todos los guruses que les gusta la música buena”, confió el maestro.
Y siguió: “Raúl Ovalle lo dijo, ‘¡Señores, ustedes no saben lo que ha hecho República Dominicana! Ustedes no saben que en esa sala no se sube cualquiera!’ Y nosotros nos subimos y formamos tremendo escándalo ahí. ¡Eso hay que aprovecharlo! ¡Eso hay que patentarlo! ¡Eso hay que convertirlo en una herramienta de los dominicanos para que en el mundo se sepa que Dios nos dio una cosa muy grande!”
Ramón Orlando está preocupado porque dice que hay un “estancamiento en las figuras nuevas. Apareció un Darwin la Melodía, en la bachata, género que estaba congelado hace 15 o 20 años. El último nuevo era Prince Royce, que estaba apagado hace muchos años… Y en el merengue Manny Cruz. La música típica sí se ha renovado. Nueva música, nuevas figuras, muchas muchachas. La música se escucha en las casas, en la radio, en los autos, en la calle, dondequiera. Aquí no hay ni dónde tocar merengue”.
Concierto 50 aniversario
“El 23 de septiembre será mi celebración de 50 años en la música, que como saben será en el Estadio Olímpico. Tengo a mi papá Cuco Valoy, Milly Quezada, Maridalia, Fernandito Villalona, Sergio Vargas, Alex Bueno, Los Hermanos Rosario, Pochy Familia, Aramis Camilo, El Canario, Marta Heredia, Sexapeal, El Blachy, El Prodigio, Robert Liriano, Henry García, todos los muchachos que han trabajado conmigo. Está Carlos David, Gaby Arias, que hicieron repertorio con nosotros”, enumeró.
“Ese concierto debería ser la celebración del merengue. El aporte que ha hecho República Dominicana al mundo. No puedo yo hacer una celebración sin que haya una reseña de Johnny Ventura ahí, por tanto, debe estar Jandy”, manifestó, convencido de que seguramente estarán también otros artistas.
Ante una pregunta, recordó que “los recursos para la realización del show son 60 millones que tengo que buscar. Tengo gente que me ha dicho cuenta con tanto, y otro toma esta parte, y así. Pero falta…”, aclaró.
“Esa celebración es la de mi vida musical. Las entradas comienzan a 1,000 pesos y las más caras son a 9,000 pesos. Es para que el pueblo vaya y vea a sus artistas. ¡Pero, debía estar lleno ya!”, opinó. Al otro día no se trabaja.
“El Venao”, un éxito mundial
“El Venao es mundial y aquí lo prohibieron. ¡Sí, es verdad! No fue doña Zaida. No sé quién era el que estaba en ese momento, año 1994”, lamentó el maestro Ramón Orlando, quien se queja de que ese tema no fue bien analizado. “No, El Venao es la mejor denuncia de que el adulterio es malo, de que la infidelidad afecta y daña a la familia. Porque eso es lo que hace”.
“El Venao es una denuncia de un tipo que le está preguntando, ‘dime si es cierto’, el tipo, ni le acusa ni le dice que la va a matar, ni le va a dar golpes, ni le está diciendo a nadie que lo que lo está diciendo es real, él dice ‘están diciendo por ahí’, dime si es cierto.
Dice la canción: ‘son rumores’. Nunca, yo también labo el mundo entero, es más, una vez íbamos para España y el piloto le dijeron, mira, ahí está el hombre que echó el verano. ¿cómo?
Ahí está el que hizo El Venao… En esos tiempos todavía se podía andar en la parte de la cabina. Y ahí yo fui todo el trayecto, ellos iban hablándome maravillas de mí: ‘Tío, tú sabes que cada vez que se va a celebrar una boda de España, el primer tema que tocan es El Venao?’, me decía el capitán de aquel avión”.
