Técnica del camuflaje para disimular el vitiligo

Vitiligo
La causa del vitíligo aún se desconoce, pero los especialistas lo relacionan con problemas inmunológicos de la persona y con el estrés extremo.
La técnica se basa en la mezcla de distintos pigmentos hechos a base de frutas y vegetales que se adaptan a los diferentes tonos de piel; y no tiene efecto secundarios

El vitiligo, también llamado leucodemia, es un trastorno que se caracteriza por la aparición de manchas blancas en la piel. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta al 1% de la población mundial, y aparece cuando el sistema inmunitario ataca y destruye los melanocitos (las células encargadas de la pigmentación), lo que deja la piel sin color. Normalmente afecta la cara, codos, rodillas, manos y pies, especialmente en personas con un tono de piel más oscuro. Suele aparecer entre los 10 y los 30 años de edad, aunque puede desarrollarse en cualquier etapa de la vida.

“No es una enfermedad, pero sí causa un perjuicio estético en las personas que lo sufren, afectando mucho a nivel psicológico”, comenta la cosmetóloga y psicóloga Lizet Sapeg, quien agrega que, actualmente, el tratamiento más común para combatir el vitiligo es el uso de medicamentos aplicados directamente en la piel y terapias de luz, que pueden combinarse para repigmentar la zona afectada. También se utiliza el injerto y el trasplante de melanocitos con una tasa de éxito elevada, especialmente recomendados para áreas donde el vitiligo sea limitado y estable, es decir, que haya dejado de avanzar.

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Sapeg explica que el mundo cosmético ofrece a las personas con este trastorno cutáneo una opción con muy buenos resultados. Se trata de la técnica de camuflaje, en la que se mezclan distintas sustancias naturales, creando colores muy similares al tono de piel del paciente; mezcla que se implanta por medio de agujas a nivel dérmico profundo.

La especialista detalla que es recomendable aplicarla cuando el vitiligo no está muy avanzado, pues cuando ya ha cubierto de un 70 a 80 por ciento de la piel no es favorable. La técnica tiene una duración de 2 a 4 años.

“El procedimiento no es doloroso y no tiene ningún efecto secundario, porque se trabaja con anestesia tópica, no presenta sangrado ni hematomas, y los pacientes podrán ver los resultados de inmediato”, expresa la especialista.

Sin embargo, aconseja que cada paciente después de ser sometido a este proceso debe darle tiempo a la cicatrización de la piel, que dura cerca de 15 días, con el fin de que la misma se regenere y reconozca el pigmento. Así, quienes se sometan a este tipo de tratamiento, en la recuperación, deben evitar rascarse la zona tratada para no cortar el proceso de cicatrización, no utilizar ningún tipo de maquillaje y protegerse del sol sin utilizar protector solar. Es aconsejable lavar la zona intervenida después de 48 horas de realizado el procedimiento y evitar bañarse en la piscina o en el mar hasta que la zona esté totalmente cicatrizada.

“Es importante aclarar que es un tratamiento temporal, pues los pigmentos implantados se van absorbiendo con el tiempo. Su duración puede ser muy prolongada, llegando a durar de dos a cuatro años, todo dependerá del tipo de piel de la persona, su fototipo y el metabolismo”, detalló Sapeg.

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