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José Núñez Merete cuenta que recogía y vendía botellas y hierros para poder comprar comida, libros y uniformes

Un bastón sostiene a José Núñez Merete de 74 años. A pesar de tener dificultades para caminar por desgaste en la rodilla, problemas de circulación, y con un negocio de frituras que no le prosperó por falta de recursos, José se define como el hombre más feliz del mundo por tener a su lado a sus dos hijas, a quienes crió solo y les dio la mejor educación derribando obstáculos y frente a muchas precariedades.

En el 2,000, José, quien tenía en ese momento 52 años, recibió la mejor de las noticias: iba a ser papá por primera vez. Con el nacimiento de su primogénita Ruth Esther, José experimentó la ilusión que vive un padre al ver un hijo nacer. La oportunidad no le había llegado antes, pero dice que cuando le tocó, desde ese instante, comenzó a vivir su rol de padre hasta el día de hoy.

Un año después, recibió otra gran noticia: tendría otra hermosa hija a quien llamaría Nikaury. Aunque la felicidad lo rodeaba, inesperadamente un día la mamá de las niñas decidió marcharse y dejarlo a cargo de ellas.

“Cuando su mamá nos abandonó, una tenía seis meses y la otra un año y seis meses. Las crié yo solo, recogiendo botellas, pedazos de hierro, sillas y plásticos. Con eso logré que estudiaran desde el primero de primaria hasta el cuarto de bachillerato. Ahora busco que sigan sus estudios en la universidad”, expresó José.

Se levantaba a las 4:00 de la mañana con una carretilla para recoger botellas y hierros. Recorría las calles de Buenos Aires de Herrera (donde reside) y zonas aledañas, y cuando regresaba a su casa llevaba en sus bolsillos entre 150 y 400 pesos; otras veces llegaba con ellos vacíos.

Con el dinero que reunía, compraba libros, mascotas, uniformes, comida y ropa para sus hijas. Comentó que nunca tuvo una compañera a su lado para la crianza de ellas. “Recuerdo que una de ellas, cuando tenía seis año, me dijo: “papi, no me pongas una madrasta”. Le contesté, mi hija te voy a criar hasta que yo pueda. Cuando Dios me mande a buscar, ya estarán grandes para que se puedan mantenerse”, subrayó.

A pesar de las dificultades, confesó que criar a sus hijas no ha sido difícil, sino lo más lindo que ha podido experimentar. “Yo bañaba a mis hijas, las peinaba en una silla que yo mismo les hice; les hacía desayuno, comida y cena. También dormía con mis hijas”, resaltó José.

¿Cómo describe a sus hijas?

A sus hijas las describe como buenas, aplicadas, con disciplina, respeto y dedicación. “Por ejemplo, la más chiquita es la que está más pendiente de mí. Si ella consigue un peso, viene y me trae la mitad. Mientras que la grande, es muy amorosa y dedicada”, destacó durante la conversación.

Durante la crianza, se enfocó en criar a sus hijas como sus padres lo hicieron con él. “Les expliqué que si ellas tenían una menta, debían compartirla y no pelear”, dijo José, quien padece también de la presión.

“No tengo mamá” es la frase que sus hijas dicen en cualquier oportunidad, compartió. “Ellas dicen que no tienen mamá, pero yo les digo, ustedes sí tienen su mamá. Una de ellas me manifestó: no papi, mi papá y mi mamá eres tú, porque no la conocemos. Tú fuiste quien nos criaste y nos diste tamaño”, expuso José elCaribe.

No importa si es Día de las Madres o Día de Los Padres, ellas se lo celebran a su papá. “Esas dos fechas ellas me dan mis regalos. Yo me siento feliz con ellas dos. Yo amo a mis dos muchachitas”, dijo con mucha felicidad.

Enseñanza

Cuenta como anécdota que la más grande se encontró una vez 1,000 pesos, en los alrededores de una farmacia y se lo pasó al vendedor, quien le dijo eso es tuyo niña, tú lo encontraste. “Ella le dijo, si yo llego allá, a mi casa, con ese dinero, mi papá me va a dar una pela y me va a llevar a donde lo encontré”, explicó José sobre el tipo de crianza que les dio.

El mejor regalo

Ellas les dan muchas sorpresas, pero el mejor regalo que sus hijas les han dado es el cariño que le brindan. “Ese es el mejor regalo, lo material es vanidad”, destacó José, quien siente una alegría cada vez que mira a sus hijas. “La felicidad más grande del mundo son ellas. Nunca me había encontrado tan feliz como ahora con mis dos hijas”, dijo.

Mensaje para los padres

José llama a los padres de ahora a que sepan criar a sus hijos. “Denle buena educación y amenlos, porque el padre que no quiere a su hijo, su hijo no lo quiere a él”, puntualizó.

Su felicidad
La felicidad más grande del mundo son ellas. Nunca me había encontrado tan feliz como ahora con mis dos hijas”.

El mejor regalo
El cariño que me brindan es el mejor regalo, lo material es vanidad”.

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