Imagen personal versus profesional
Imagen personal versus profesional

La imagen personal sí te puede abrir o cerrar puertas

Proyectarla con coherencia es clave para lograr ascensos y nuevas oportunidades laborales

La imagen personal es un elemento determinante en la manera en que las personas son percibidas desde el primer instante. Incluso, antes de pronunciar una palabra, ya se ha producido una evaluación inconsciente, explicó a elCaribe el asesor de imagen Carlos Andrés Martínez.

El asesor de imagen Carlos Andrés Martínez.
El asesor de imagen Carlos Andrés Martínez.

En cuanto a la relación entre imagen personal e imagen profesional, considera que no se trata de conceptos aislados. “La imagen personal es la que me catapulta a proyectar una imagen profesional adecuada; no están desligada, una conlleva a la otra”, afirmó. A su juicio, cuando una persona tiene clara su imagen personal, cuando sabe qué le favorece y qué no, está en mejor posición para construir una proyección profesional coherente. “Con mi imagen personal como base es que comienzo a crear los elementos para potencializar mi imagen profesional”, explicó el asesor de imagen.

Para Martínez, la proyección profesional puede convertirse en un factor decisivo dentro del entorno laboral, especialmente cuando se trata de ascensos y nuevas oportunidades.

A su juicio, no cuidar la imagen puede traducirse en estancamiento. “El no tenerla me quita ser ascendido, de obtener más”, destacó, al explicar que la imagen profesional y personal funcionan como una carta de presentación permanente. Según señala, de poco sirve el conocimiento si la apariencia no es coherente con lo que se sabe y se hace. “No importa el conocimiento; si nuestra imagen no es coherente con ese conocimiento, el mensaje se disuelve, el mensaje pierde”, sostuvo.

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Martínez entiende que la percepción influye directamente en las decisiones que toman empleadores y clientes. “Podemos ver en empresas o instituciones personas que todavía no tienen la capacidad que tienen otras, pero su imagen habla antes que ellos y dice: es profesional”, coment´ó. Aseguró que la imagen proyecta atributos como éxito, cultura y preparación, incluso antes de que alguien exponga sus credenciales. “Nadie te pregunta cuánto tienes en el banco; las personas te ven y toman una decisión”, aseveró Martínez.

Desde su perspectiva, esta evaluación ocurre en todos los ámbitos. “No importa si eres médico, abogado, enfermera o ama de casa; todo va global”, dijo. En consecuencia, insiste en que una imagen bien gestionada puede abrir puertas, mientras que descuidarla puede cerrarlas. “La imagen sí te puede abrir o cerrar puertas para ese ascenso”, concluyó el experto.

“Nuestro cerebro está diseñado para recibir señales. Es primitivo y siempre, antes de hablar, se comunica por señas, por símbolos”, señaló. Por eso, añade, la vestimenta y la apariencia generan una sensación inmediata. Según Martínez, existen apenas siete segundos para causar una buena impresión, aunque aclaró que “en tres segundos como máximo el cerebro ya decide si esa persona es confiable o no”. En ese breve lapso, destacó, se activan o se reducen los niveles de defensa, lo que puede abrir o cerrar los canales de comunicación frente a un auditorio o en cualquier entorno profesional.

Al detallar qué engloba la imagen personal, el especialista enumera múltiples factores. “La ropa, el cuidado personal, cómo llevo las uñas, los calzados, los accesorios, el cabello, el maquillaje, en el caso de las mujeres; en el caso de los hombres, si llevan barba, cómo están acicalados, etc. Todas esas señales son muy importantes”, manifestó.

No obstante, dijo que la comunicación no verbal va más allá de la vestimenta. “Nuestros gestos emocionales, cómo saludamos, el timbre de nuestra voz, también pueden abrir esos canales de comunicación”, expresó Martínez.

Lo que más la persona ve al principio es, cómo estamos vestidos y algo muy importante: el color y si la ropa es de nuestro size. Para Martínez, el color merece un capítulo aparte. Lo define como uno de los elementos más influyentes al momento de generar percepción y confianza. “De una persona también nos llama la atención el color que lleva puesto; es uno de los elementos que más comunican para tomar decisiones”, puntualizó.

Cuando la apariencia contradice tus objetivos

Uno de los errores más frecuentes, según el asesor de imagen Carlos A. Martínez, es quedarse anclado en una versión pasada de sí mismo. “Se quedan atrás, se quedan con una versión antigua; se quedan vistiendo como hace 20 años”, explicó. Esa desconexión entre la etapa actual y la manera de proyectarse genera un choque con lo que realmente se quiere comunicar. “Esa versión antigua choca con lo que yo quiero transmitir, con lo que yo quiero hacer”, afirmó el asesor de imagen. Cuando la persona se viste de acuerdo con su posición personal y profesional, se produce una alineación que fortalece su mensaje. “Ya no tengo que hablar, porque en la imagen lo más importante es cómo te ves: tus colores, la talla correcta, que estés bien acicalado, y tengas cuidado personal”, subrayó.

¿Qué persigues?

Ante la pregunta de cómo ponerse al día y adaptar la imagen a los tiempos actuales, Martínez propone tres elementos fundamentales. El primero es la esencia personal. “¿Quién soy? ¿Cuál es mi estilo? ¿Cuáles son mis objetivos?”, planteó. Asegura que la forma de vestir debe responder a las metas que cada persona persigue: un ascenso, mayores ingresos, conquistar un nuevo mercado o incluso fortalecer relaciones personales. “Todos queremos más, queremos obtener más, y nos vestimos para eso”, señaló.

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