Medina resaltó la importancia de contar con una red de apoyo para sobrellevar los momentos difíciles
Como ella, Miosotis de la Rosa ha encontrado en la fe y la paz interior herramientas para afrontar la enfermedad. Ambas comparten historias distintas, pero coinciden en un mensaje poderoso: un diagnóstico no define el valor de una mujer ni le arrebata su dignidad, sus sueños o su capacidad de reconstruirse.
“Aprendí a que puedo vivir y transformarme. Soy mujer y soy valiosa”, expresó Medina en entrevista para elCaribe al reflexionar sobre las enseñanzas que le dejó el proceso de recuperación.
La sobreviviente recordó que tuvo que aprender a desarrollar fortaleza en medio de las circunstancias y que encontró en una frase sencilla, pero significativa una manera de afrontar cada jornada: “Vivir un día a la vez”.
Apoyo y fe para vivir en paz
En ese camino complicado, el respaldo de familiares y amigos desempeña un papel fundamental. Medina resaltó la importancia de contar con una red de apoyo para sobrellevar los momentos difíciles y reconoció que la experiencia le permitió mirarse desde una perspectiva diferente.
La historia de Miosotis de la Rosa también está marcada por la esperanza. Aunque aclaró que no fue paciente de cáncer de mama, sino de cáncer de pulmón con metástasis cerebral, compartió que actualmente se encuentra libre de la enfermedad y que su experiencia fortaleció su fe.
“Siempre agradecida primero de Dios”, expresó al recordar uno de los pasajes bíblicos que la acompañaron durante el proceso: “Aunque ande en valle de sombra de muerte no voy a temer mal alguno porque el Señor está conmigo”.
De la Rosa explicó que, además de pedir por su recuperación, oró para que la incertidumbre no le arrebatara la tranquilidad. Su deseo era poder afrontar la situación con serenidad, aún ante un diagnóstico que muchas personas podrían asociar con la muerte.
Desde su experiencia, recomendó a quienes atraviesan una enfermedad buscar apoyo espiritual y emocional, así como asistencia profesional y seguimiento médico especializado. Asimismo recalcó la importancia de acudir a profesionales de la salud mental, cuyos aportes pueden contribuir a sobrellevar las exigencias emocionales del proceso.
Su testimonio recuerda que la fortaleza no siempre significa ausencia de miedo, sino encontrar motivos para continuar incluso cuando el futuro parece incierto y la adversidad parece solo aumentar.
Una mujer es más que su diagnóstico
La necesidad de preservar la identidad, la dignidad y el bienestar emocional de las pacientes fue abordada por Any Olga Inoa, psicóloga especialista en psicooncología durante su conferencia “No soy mi diagnóstico: Sigo siendo mujer, sigo siendo yo” en la que explicó que el cáncer puede transformar las rutinas, los planes y la apariencia física, pero no determina el valor de una persona ni debe convertirse en su única identidad.
“El valor humano no se mide en centímetros, peso, ni cabello. Incluso en los días marcados por el miedo, las pacientes merecen respeto, cuidado y compasión” subrayó la especialista, quien exhortó a mantener una comunicación abierta sobre aspectos de la vida que pueden verse afectados por la enfermedad, incluida la sexualidad, y de buscar ayuda profesional cuando sea necesario. Además, invitó a las mujeres a reconocer la recuperación como una oportunidad para redescubrirse y decidir quiénes desean ser después de esa experiencia.
A este mensaje se sumó la merenguera dominicana Manuela Taveras, conocida popularmente como Fefita La Grande quien aconsejó a las presentes a mantener firme la esperanza y la determinación frente a la adversidad.
La artista recordó que, después de recibir su quimioterapia, regresaba a su casa, se cambiaba de ropa y salía a trabajar en una tarima, convirtiendo su experiencia personal en un ejemplo de perseverancia ante las dificultades.
Jornada bienestar integral de la mujer
Las historias de Medina y De la Rosa dejan una reflexión que trasciende el diagnóstico y el proceso de recuperación: una mujer puede cambiar, reconstruirse y descubrir nuevas versiones de sí misma sin dejar de ser quien es. Porque la resiliencia no consiste solo en superar la enfermedad, sino en reconocer el valor propio, encontrar apoyo y vivir con esperanza, dignidad, propósito y sobre todo, llena de fe.
Estos testimonios fueron compartidos durante una nueva edición de Sonrisa Rosa, la jornada de bienestar integral de la mujer que organiza el centro de belleza Miami Hair Spa para consentir, educar y brindar apoyo emocional gratuito a pacientes y sobrevivientes de cáncer de mama.
