Por: Briant Taveras, psicólogo
LA SALUD MENTAL AGONIZA. De manera sistemática y desescalada hemos normalizado prácticas irresponsables que siquiera llegan a la inmoral segregación. Vivimos la era de la irresponsabilidad y la capitalización, donde el loco manso, ese oligofrénico de mente pobre y actitud positiva, tiene “Derecho” a ser famoso y ser feliz; por otro lado, ese loco no tan manso, que no deja beneficios, que no lo podemos grabar ni negociar con su cédula, ese enfermo mental vive en un contén, con la miseria de sábana y su dignidad como almohada.
A dos cosas le teme el individuo con todo su ser: a la muerte, porque estamos diseñados naturalmente para defender y conservar la vida, porque somos héroes de nuestra propia historia; y miedo a la locura, porque la conciencia, la voluntad y la dignidad es lo único realmente nuestro. Este último empieza a dar más miedo, porque nadie previene, a pocos les importa y nadie cuida de nuestros enfermos mentales.
DIGNIDAD. Una condición intrínseca y divina, calidad intransferible, cualidad inalienable; en fin, es eso que nadie te quita por más que te maltraten. Pero, entre el narcisismo colectivo de una sociedad auto-demagoga, el silencio involuntario de los que no tienen voz y una cultura que no encuentra beneficios en los pacientes psiquiátricos, están tirando cada día la dignidad de éstos al contén, para ver si se la lleva “el sincamisa”. Hace tiempo que vengo diciendo lo mismo, la leche está viniendo sin lactosa, el café ya viene descafeinado y los humanos sin humanidad, mientras tanto, en estos juegos del hambre, agoniza la salud mental.
Nos falta organización, un sistema interesado por la problemática y que los profesionales de la salud mental sean valorados justamente. Tenemos especialistas en desuso, cientos de psicólogos esperando un chance, psiquiatras que pueden hacer mucho más y, millones de dominicanos que luchan cada día con algún trastorno de salud mental o que ya perdieron la lucha. Bien lo decía mi abuela, “dolor ajeno no quita sueño”, mientras la tasa de suicidio aumenta, vecinos se arrebatan la vida y padres hieren a sus propios hijos.
PREVENCIÓN. Querido dominicano, no eres resiliente, eres indulgente y reactivo. Todo lo aguantas hasta el día que te cansas, te mientes matando el calor y el pique con una fría, estás lleno de parches, de sueños rotos, de sonrisas falsas, de un optimismo irreal, lleno de rabia. No sabemos comunicar y mucho menos hacerlo a tiempo, tenemos mucho que sanar como individuos y como cultura para vivir nuestra realidad en una justa dimensión. Si estás siempre enojado, si la vida te sabe a nada, vives en automático, sientes que pierdes el control, si estás insatisfecho o simplemente no sabes qué te pasa, por favor, VE A TERAPIA o apoya a quien la necesita.
La salud mental agoniza y no le damos ni un cc de dignidad, los cuerdos se están enfermando y los enfermos están siendo olvidados. Pero cantamos cada día nuestra sentencia por casi dos siglos, que ningún pueblo ser libre merece, si es INDOLENTE.
