Santo Domingo retoma su identidad tras tres treinta años de imposición

Durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, la capital fue rebautizada como “Ciudad Trujillo” mediante una ley de 1936, en claro homenaje al régimen. Esta designación permaneció vigente hasta 1961, año en que el dictador fue ajusticiado

Con motivo del 64 aniversario del restablecimiento del nombre histórico de la capital dominicana, recuperado tras tres décadas en las que se denominó “Ciudad Trujillo”, Zona Retro rememora el proceso que permitió devolver a la ciudad su denominación original, profundamente arraigada en la memoria nacional.

Proyecto de Ley

El 21 de noviembre de 1961, el presidente Balaguer, presentó ante el Congreso Nacional un proyecto de ley con el propósito de devolver a la ciudad capital su nombre tradicional de Santo Domingo.

Atendiendo a los reclamos de amplios sectores de la opinión pública, el Primer Magistrado de la Nación respaldó la iniciativa de restituir a la capital su nombre antiguo y prestigioso, profundamente ligado a la historia del país.

En su mensaje dirigido al presidente de la Cámara de Diputados, el mandatario afirmó que “el nombre de Santo Domingo no solo pertenece al pueblo dominicano, sino también a la gran familia de naciones que conforman la comunidad americana”.

En la carta, Balaguer expone que el nombre “constituye un legado perdurable de la gesta iniciada con el propio Descubrimiento y culminada con la formación de un asentamiento que fue hogar ilustre de los Colón, desde donde se difundieron la fe, la cultura y la grandeza hacia los pueblos del Nuevo Continente”.

Debates legislativos

Para el 22 de noviembre, ambas cámaras legislativas tenían previsto conocer, en sus respectivas sesiones, el proyecto de ley remitido por Balaguer, con el propósito de devolver a la ciudad principal de la República su nombre tradicional de “Santo Domingo”.

Junto al proyecto, el primer mandatario envió un mensaje de gran formalidad en el que destacó que la derogación de la ley No. 1067, del 11 de enero de 1936, tenía como objetivo devolver a la metrópoli su histórico y noble nombre, aquel que “lleva desde los primeros años de su fundación, realizada por el adelantado don Bartolomé Colón”.

Las sesiones en ambas Cámaras comenzaron aproximadamente a las 10 de la mañana.

Promulgación y reacciones en ambas cámaras

Para la mañana del 23 de noviembre, ya se había oficializado la aprobación del proyecto de ley que devolvió a la capital de la República Dominicana su nombre original: Santo Domingo. Derogando así la Ley 1067, del 11 de enero de 1936.

En ese contexto, la Cámara Baja aprobó por unanimidad, de pie y entre aplausos, el proyecto presentado por el diputado de Puerto Plata, doctor Mario Estrada Martínez. Él había sugerido previamente una enmienda a la iniciativa enviada por el Presidente de la República, proponiendo que la capital se llamara simplemente Santo Domingo, y no Santo Domingo de Guzmán.

Por su parte, el proyecto de ley pasó al Senado, donde fue declarado de urgencia y sometido a dos lecturas consecutivas, una de ellas en una sesión extraordinaria convocada a solicitud del senador doctor José Enrique Aybar.

En este sentido, el senador Aybar afirmó que, respecto al cambio de nombre, el presidente Balaguer tenía “el apoyo de la Academia Dominicana de la Historia y el respaldo unánime del pueblo”.

Acto seguido, tomó la palabra el senador Francisco Prats-Ramírez, quien expresó su respaldo a la solicitud de urgencia presentada por el senador Aybar respecto al proyecto de ley que devolvía el nombre original a la capital. “Apoyo este proyecto con la misma emoción que siento como hijo de esta ciudad y como admirador de su legado histórico; la misma emoción -añadió- con la que me manifesté en contra del cambio de nombre cuando se impulsó aquella iniciativa en 1936”.

Sobre los orígenes históricos

En este contexto, el diputado vicepresidente, licenciado Víctor Garrido, señaló ante la Cámara que el nombre auténtico que históricamente había tenido la ciudad era Santo Domingo, no Santo Domingo de Guzmán. Aclaró además que ningún documento histórico ni crónica antigua se refiere a la capital dominicana con esta última denominación.

Indicó que todas las constituciones de la República de ese período, incluida la de 1844, mencionaban la ciudad como Santo Domingo. Por ello, propuso ajustar el proyecto para reflejar esa denominación.
Una vez presentado en la sala, el proyecto de ley fue ajustado durante su primera lectura en sesión ordinaria y aprobado de forma definitiva en una sesión extraordinaria previamente convocada. Posteriormente, el presidente Balaguer promulgó la ley.

Posted in Cultura, Gente, Zona Retro

Más de gente

Más leídas de gente

Las Más leídas