A 40 años del estreno de «Volver al futuro«, Michael J. Fox recordó el difícil camino que recorrió antes de consolidarse como una de las figuras más queridas del cine y la televisión. En una entrevista con Entertainment Weekly, el actor canadiense confesó que sus primeros años en Hollywood estuvieron marcados por la precariedad, los rechazos y la falta de reconocimiento.
“Estaba acostumbrado a que me trataran como una mierda, a que me llamaran bajito y dijeran que no servía. Es lo que pasaba”, relató Fox, al evocar sus inicios en la industria.
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Antes de interpretar al inolvidable Marty McFly, Fox había participado en la comedia canadiense Leo and Me y, ya en Estados Unidos, ganó notoriedad con la exitosa serie Family Ties (Lazos familiares), donde interpretó al carismático Alex P. Keaton. Sin embargo, su salto al cine no fue inmediato. Durante años, vivió en condiciones modestas y aceptó pequeños papeles para sobrevivir en Los Ángeles.
“Llevaba cinco años en esto, tuve cierto éxito con Family Ties, pero pasé dos años hurgando en la basura y en condiciones insultantes. Estaba listo para mi oportunidad”, recordó el actor.

Esa oportunidad llegó en 1984, cuando Robert Zemeckis y Steven Spielberg lo eligieron para reemplazar a Eric Stoltz como protagonista de Volver al futuro. El papel transformó su vida y lo convirtió en un ícono del cine ochentero. La cinta, estrenada en 1985, se convirtió en un fenómeno mundial, dando origen a dos secuelas y consolidando a Fox como una de las estrellas más importantes de su generación.
“No era consciente de los problemas que tenía la película. Yo solo era un actor tratando de salir adelante, jugando mi carta”, explicó sobre su participación en la producción.

A lo largo de su carrera, Fox participó en películas como Teen Wolf (1985), The Secret of My Success (1987), Casualties of War (1989) y Doc Hollywood (1991). En televisión, volvió a destacarse con series como Spin City y más recientemente con The Michael J. Fox Show.
Hoy, el actor enfrenta el Parkinson con la misma determinación con la que conquistó Hollywood. Diagnosticado en 1991, ha dedicado gran parte de su vida a la investigación y concienciación sobre la enfermedad a través de su fundación.
“Vivimos en una cultura de matones. Para mí, el Parkinson es un matón. Todo se reduce a cómo los enfrentas y la determinación que tengas en esa pelea. Es cuestión de resiliencia y coraje”, expresó con sinceridad.
Cuatro décadas después, Michael J. Fox sigue siendo sinónimo de inspiración y ejemplo de fortaleza para millones de personas en todo el mundo.
