Continuamos esta semana tratando el tema de la salud mental y su impacto en la familia. Tenemos que ver los trastornos de salud mental en la familia como eventos multidimensionales que afectan a la persona diagnosticada, e impactan y transforman la dinámica familiar.
La forma en que impacta la podemos dividir de la siguiente manera:
Impacto emocional. La familia ante un diagnóstico de trastorno mental entra en un estado de estrés prácticamente constante por la preocupación, la vigilancia y por supuesto, cómo gestionar esta crisis. Se produce entonces una agotamiento físico y también mental. Presenta emociones intensas y a la vez contradictorias.
Hay mucha tristeza, duelo porque su familiar ya no es el mismo o la misma. Se manifiesta muchas veces en ira y frustración porque el familiar puede presentar conductas difíciles de manejar o no sabemos cómo manejarnos ante estos comportamientos.
Algunas veces podemos sentir culpa ya que podríamos pensar si fue que hicimos algo que le produjera la enfermedad, o tal vez no hemos hecho algo para ayudar.
Tenemos miedo o incertidumbre por no saber qué va a pasar, si se va a poder salir exitosamente del tratamiento, si podrá estar seguro o si presentará otras crisis más agudas.
La parte social impacta porque esto genera sentimientos de vergüenza y se produce un estigma, ya que las enfermedades mentales son vistas como que la persona debe estar aislada. Por el tema del “qué dirán”.
Impacto en la dinámica familiar
Se puede producir cambios en los roles de la familia pues muchas veces los hermanos deben actuar como padres de sus hermanos, o un padre tiene que asumir absolutamente todas las responsabilidades del hogar, se pueden volver demasiado sobreprotectores y todos estos cambios generan tensión y resentimiento. La familia puede volcarse hacia la persona que tiene el trastorno y olvidar las necesidades de los demás.
