Afiliaciones fraudulentas

La afiliación partidaria no consentida es una práctica vieja y dañina en nuestro país, mayormente desarrollada por el partido en el poder gracias al control de la nómina pública. El partido de gobierno maniobra y convierte a inocentes empleados del Estado en “militantes” involuntarios, e infla su padrón para proyectar una fuerza que no existe. Esas inscripciones fraudulentas no afectan el voto en elecciones generales, pero sí distorsionan la participación en primarias y, sobre todo, manipulan la percepción de apoyo político. Si la persona utilizada no impugna, su nombre queda atrapado en un relato falso. Es un uso indebido del poder público para fabricar lealtades que nunca fueron reales.

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