Ser económicamente autónoma debe ser aspiración de todas las mujeres porque indudablemente cuando el hombre paga o costea todo, el patrón tradicional, exacerba el sentimiento de propiedad sobre la mujer y en caso de que la dependencia sea de hombre violento, pues ya sabemos dónde pueden llegar las cosas. Y las mujeres que efectivamente son económicamente independientes deben contribuir a desmontar la cultura machista patriarcal cambiando la idea de que sea el hombre quien costee completamente la relación, como se acostumbra. Seguir aferradas a esa norma tradicional de que aun pudiendo la mujer hacerlo el hombre es quien paga, resulta contraproducente si queremos relaciones en equidad de género, equilibradas.
