Contrario a la lógica del progreso, las nuevas generaciones tienen ahora menos poder adquisitivo que las anteriores; la vida es menos asequible para ellas, especialmente en lo tocante a la vivienda. Es un escenario inédito, que al momento se ha hecho particularmente notorio por España, donde su problema de inasequibilidad de vivienda ha estallado dramáticamente. Pero eso amenaza con adquirir carácter global, para dificultar también más la natalidad. Según un estudio de la organización Hábitat para Humanidad, 56 % de la población mundial ve en los costos habitacionales un impedimento para formar una familia. Ese porcentaje aumenta hasta 62 % entre gente de generación Z y milenial. l
