Por: Aneudy De León M
¡Haré una confesión muy dura de creer! No sin antes considerar el concepto de la “despolítica”. Mientras la escritora española Almudena Grandes, describe la DESPOLÍTICA como “la acción u omisión que contradice o vacía de contenido la función para la que un cargo público fue elegido. Sirve para expresar el rechazo a políticos que no cumplen su labor”, yo la defino, partiendo de la experiencia, el acervo académico y desde un análisis semántico-constructivo como la acción de practicar la política contrario al sentido ideológico y fundamental para el cual ha sido creada: servir y unir voluntades. Cuando la actividad política está carente de contenido esencial.
En los últimos 15 años, bajo la preparación académica, profesional y política que he acumulado por más de dos (02) décadas, los principios que he defendido vehementemente y el ímpetu que me caracteriza, no había visto en mi radar mental la posibilidad de emigrar de mi amado país, República Dominicana; o en el menos grave de los casos, retirarme de la política y retomar una vida normal, lejos del escrutinio público, el servicio social, pero sobre todo bien lejos de la doble moral que adorna esta actividad, que lo único que ha traído a mi vida y mi familia es PÉRDIDA, estrés, enemigos gratuitos inncesarios y decepciones. Nunca como ahora, aunque parezca difícil de creerlo.
Tantos años (+20) de entrega (dinero, prestigio, profesión y sobre todo, el más valioso tesoro de un ser humano: el tiempo) a una causa partidaria (PRD-PRM), y a la democracia dominicana, en una sociedad y «club político» (porque ya no se sabe cómo llamarle a los agrupamientos partidistas e interpartidarios)donde se valora cualquier pedazo de estiércol, menos la meritocracia, la lealtad, la coherencia, la decencia, la preparación académico-profesional, la ética, el liderazgo natural y el talento. La política dominicana, en el sentido de «hacer política» se ha cualquierizado, mientras el ejercicio gubernamental «se ha adecentado» en apariencia en los últimos 5 años. Una extraña contradicción, que yo, como pronto futuro máster en Ciencias políticas, politólogo y analista profundo de la política me hago mis propios acertijos intelectuales. Luego termino entendiendo cómo la «antipolítica» cobra cada vez más fuerzas en nuestras sociedades latinoamericanas.
Y, digo esto en el contexto dominicano actual porque la política no es solo «gobernar bien», no es solo «tener un buen presidente», ni tener un partido oficial y dominante en detrimento de una oposición mediocre que no aporta más que caldo de cultivo al caos. La política es la gente, es tu gente, es el código de lealtad a los ideales y la protección de la sombrilla bajo la cual otros te cobijaron cuando estabas al descubierto de las lluvias riesgosas de la democracia y la historia. Es la lealtad a los valores de la solidaridad, el agradecimiento institucional, el interés colectivo unido a la eficiencia del liderazgo en el ejercicio pleno del poder, el Gobierno. No es tan simple como la toman, la asumen, sin prestar atención a los actores que escuchan. Ahí están errados unos cuantos de los de los míos, que hoy gobiernan.
Nadie creería que todo esto podría ser dicho y mucho menos escrito en un artículo público de alcance masivo, por un tipo como el que suscribe esta “carta abierta”, ni pudiera ser pensado ahora, justo cuando el Gobierno, presidente y partido por el cuál lo entregó todo, estuviera gobernando. Es sencillamente paradójico, contradictorio y contra-natura. Y, jamás nadie pensará quién o quiénes serían los principales causantes de ese pensamiento deceptivo. Solo la historia política lo podrá descifrar en el tiempo. Todo está escrito y la historia seguirá escribiéndose, aún a duras penas.
Por eso y por muchas más razones, y a pesar de ese sentir deceptivo, estoy resuelto a no claudicar, al menos, por ahora, seguir la lucha —así sea que me quede solo en la contienda, pues no todos en el PRM y en el sistema de partidos dominicanos está dispuesto a jugársela—. Pero, les aseguro, esta lucha, este último suspiro de vehemencia y consistencia, tiene fecha de vencimiento: la Secretaría General del Partido Revolucionario Moderno (PRM) en el próximo año 2026. Dios por delante, la vamos a conquistar contra todos los estigmas materialistas, intimidaciones institucionales y uso de recursos del estado, porque lo que vamos a abrazar es un IDEAL COLECTIVO en el que se retrata la amplia mayoría de las bases del PRM. Estoy consciente de que, a veces, las masas se dejan sonsacar por las prebendas, pero los engaños difícilmente reditúan en segunda oportunidad. Las bases del PRM tendrán la decisión de su propio destino, y espero ser merecedor de la oportunidad para que nunca más creer en un político dominicano o un líder perremeísta se convierta en una decepción o arrepentimiento. ¡Tienen mi juramento de sangre!
Voy por la Secretaría General y nadie me detendrá, solo Dios Todopoderoso, ni siquiera el mejor decreto del Excmo. Sr. Presidente de la República podría negociar esa determinación. Competiremos y habrá que ganarnos en terreno legal, sin mañas ni malas influencias, con política limpia, sin palitos, ni líneas y mucho menos como pasó en el 2018 que fue nuestro primer ensayo de falacia de democracia interna. ¡Ay de aquellos que impongan la ley del más fuerte! Que es lo mismo que actuar con fraude. Habrá que ganarme, quien o quienes vayan a la misma elección, voto a voto, en una convención sana, transparente, sin malevolencias ni trucos, igualitaria y con reglas claras, haciendo honor a la democracia interna que tanto necesita nuestro partido para poder renovarse e irremediablemente seguir siendo opción de poder más allá del 2028. ¡Tengan cuidado!
Esto así, porque las cosas deben cambiar desde la misma dirección partidaria hasta la manera de interactuar con los nuestros en la relación partido-gobierno. Hacer una política diferente, más humana, agradecida, solidaria, estratégica e identitaria con las bases y el liderazgo auténtico del PRM. La lealtad, meritocracia y el compromiso deben ser nuestras banderas de acción institucional y colectiva.
Asumiré este reto impostergable e innegociable poniendo todo lo que tengo para que los perversos y mediocres de esta despolítica que quieren vernos jodidos terminen de quebrarnos si es su propósito, y pondré también en juego una carrera política de casi 3 décadas y mi vida misma, no por «ego político», “aspiración partidaria individual”, “capricho personal”, sino porque estoy convencido que no solo es el único camino para imponer nuevos paradigmas en la cultura política que reivindiquen cientos de historias como las mías dentro de la política vernácula, sino porque el PRM necesita ser salvado de la debacle, la división interna que procuraría su derrota si estos cambios no se producen, sino y sobre todo, por el efecto nocivo y devastador de la desafección política latente en la política dominicana evidenciada durante la última década que nos empujaría inexorablemente al abismo de los outsiders de la antipolítica. #NuevosParadigmasRD #UnPRMmasCercano #NuevoPRM. #AnDL
El autor es abogado, analista y dirigente político, excandidato a Secretario General del Partido Revolucionario Moderno (PRM). Académico de las Ciencias Políticas.
