Conocí a Gloria en los afanes por alcanzar la diputación de La Guáyiga, ubicada el kilómetro 22, un poco cerca de Pedro Brand.
Inquieta pero serena, sana, realista y muy, muy concentrada en el camino que quería recorrer. Alumna de Eduardo Sanz y de grandes maestros de la política dominicana en los partidos blancos. (PRD-PRM)
Percibí en ella un sincero sueño por trabajar a favor de su gente, la vi en momentos hacer de tripa un corazón para canalizar proyectos y beneficios a ese pueblo de la Guáyiga. No fueron años fáciles.

En el Congreso, ya como diputada se fogueó con la dinámica y el “manejo” que predomina en las Cámaras. No logró todo lo que se propuso pero sí se hizo sentir.

Propuestas atinadas, participaciones aguerridas, defensas a causas sociales justas para el país – la verdad sea dicha- al punto de en un solo cuatrienio ser una de las voces legislativas que más se reconocía entre la gente y espacios mediáticos.

No me cabe duda que Gloria tiene espíritu de servicio a este país, no me cabe duda que Gloria a través del programa que dirige está realmente (no con allantes) cambiando destinos y mejorando vidas.

Sin embargo, el desafortunado fraude en el que está envuelta la institución que con tanto amor y visión encamina debe ser bien esclarecido. Implicados, cómo sucedió, como se armó, en cuáles fechas, desde cuándo, entre otras interrogantes que se hace el pueblo ameritan respuestas más contundentes que las ofrecidas.

Por lo que ver su intención de entregar esas explicaciones es una razón adicional para seguir creyendo en su buen accionar, apurando, debe hacerlo al MP para que ofrezca una respuesta rápida a la sociedad.

Puedo entender los ataques políticos hacia ella aprovechando la ocasión. Pero, también puedo entender que como cabeza de una dependencia del Estado en cuestionamientos las presiones también se ejercen desde una realidad palpable y no de un invento, no solo por atacar sino por la válida razón de que las autoridades expliquen con más detalles el fraude en cuestión.
A eso aspira la sociedad, y sé que Gloria es la más interesada.
Isis Álvarez
COMUNICADORA

Asonahores y el sargazo

Las invasiones de algas, conocidas como sargazo, no es algo nuevo en República Dominicana y el Caribe, vienen desde el 2010. A partir del 2015 las invasiones arropan el principal activo de la República Dominicana para el turismo, sus playas.

La Asociación Nacional de Hoteles y Restaurantes (Asonahores) dispuso en noviembre del 2021, licitar buscando ofertas de sistemas de barreras y recolección en mar del sargazo que cubran 45 kms de costa en Verón – Punta Cana. Si el sargazo entra a la costa, la batalla está perdida. La recolección en mar es vital para garantizar que el sargazo no invada las playas, además, si se hace de esta forma, permite el uso del alga como materia prima.

El pasado 29 de marzo, Asonahores extendió por tercera vez el proceso de evaluación de ofertas. El período de entrega de propuestas cerró el pasado 31 de enero y la fecha para dar a conocer los resultados por parte de Asonahores fue el pasado 17 de Febrero. Lo que dice que esta entidad ha tenido más tiempo evaluando las propuestas que el tiempo otorgado a los participantes para evaluar y proponer un producto y servicio.
Estos retrasos han estado provocando quejas de diferentes sectores concernidos.

Hay quienes se preguntan: ¿Cuánto tiempo más debe pasar para que Asonahores ponga en marcha sistemas que garanticen que nuestras playas estén en las condiciones adecuadas para recibir turistas? El pueblo dominicano, los inversionistas, y los turistas están pendientes.
JOSE VICENTE CALDERóN
Periodista

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