Una pausa necesaria

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El pasado 22 de enero, el Consejo Nacional de la Magistratura, me honró con la designación, como juez del Tribunal Constitucional, junto a tres magistrados de los tribunales de la República.
Mi ingreso a esta alta corte conlleva realizar cambios en la rutina para poder concentrar mis energías en la función asumida.
Uno de los más importantes cambios es el de aminorar la labor doctrinal en pos de dedicar mayor tiempo al desarrollo de la jurisprudencia.

Algunos de mis colegas jueces del Tribunal Constitucional solían colaborar en diferentes diarios. Todos se vieron en la necesidad de pausar su pluma doctrinal para concentrar su tiempo en las labores propias de su función.

Por idénticas razones, entiendo prudente y necesario poner en pausa mi columna semanal.

Debo agradecer sinceramente a El Caribe, en la persona de su director Osvaldo Santana y del buen amigo Héctor Marte haberme abierto las puertas de este espacio semanal durante todo este tiempo.

Agradezco también a mis lectores, sobre todo a los estudiantes de derecho, que siguieron atentos mi columna durante todo este tiempo.

No dejaré de escribir artículos, pero los mismos serán menos recurrentes y, probablemente, sean de temas ajenos al derecho. Una manera de no perder la costumbre y, como se dice popularmente, de botar el golpe.

Cuando lo haga será en elCaribe y cuando termine con mis funciones volveré a retomar mi columna, si Dios lo permite. Por ahora, entro en esta pausa necesaria. ¡Hasta luego!

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