El pasado jueves en Roma, Italia, el presidente Abinader se reunió a puerta cerrada con los militantes del PRM de allí, donde habló tan alto, como para que se escuchara en República Dominicana, que no tiene candidato preferido y que por tanto actuará con equidad para garantizar un proceso interno transparente y democrático. Y dijo lo que todo el mundo decía por lo que debía ser el presidente del partido: será un árbitro y garante de la unidad interna. Y sin referirse a ningún aspirante en particular, porque ninguno estaba presente, exhortó a que se eviten las descalificaciones y los ataques personales entre compañeros de organización. Quizá fue una exhortación general, pero quizá Abinader está viendo que en la contienda hay quienes atacan en lo personal o descalifican.
