Los peloteros que nos representarán en el Clásico Mundial de Béisbol hicieron vibrar al país de emoción con sus dos excitantes encuentros contra Detroit. La gente los disfrutó y con su algarabía reafirmó algo que nunca llegarán a entender los que no nos conocen: que existe lo “dominicano” y un “alma nacional”.
La pasión y las desbordantes expectativas sobre el buen desempeño que se espera de la selección, podría aparentar un trasnochado patriotismo, fanatismo o chauvinismo, pero es la expresión de un pueblo que ama lo suyo y que es capaz de unirse alrededor de eventos en apariencias ajenos a sus vicisitudes y a su diario trajinar. En este caso, ya ha asumido como algo que le pertenece al trabuco de equipo que llevamos para el clásico en Miami.
