Como una misión del FMI anda por estos predios y cada vez que viene se reúne con “todo el mundo”, debiera incluir en sus contactos oficiales a los partidos políticos por su incidencia en la agenda nacional.
No es descaminada esa idea, es en serio la propuesta, y más por el extraño comportamiento de que cuando esos mismos partidos son gobierno las cifras del Banco Central, Banco Mundial, BID, CEPAL y agencias calificadoras son palabras divinas, pero desde la oposición recelan de ellas.
Imagine a Leonel demostrando al FMI que los indicadores de Valdez Albizu son una ficción porque su deseo es que fueran lo contrario, o a Danilo con el contundente argumento de que la bonanza pregonada no se ve reflejada en las condiciones de vida de la gente.
