Como no existen las medias verdades y los hechos reales no hay manera de enmascararlos o sustituirlos por otros, pierden su tiempo personajes que amparados en los recursos de que disponen las nuevas tecnologías construyen en redes sociales escenarios ficticios, casi siempre con el que escribe de protagonista, y siembran percepciones sobre la base de la falsificación de la realidad, con lo que a decir de Gramsci “solo produce castillos en el aire”. En palabras de monseñor Francisco José Arnaiz “la verdad es insobornable y exigente” y es proverbial la sentencia bíblica “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”, razón por la que en el análisis o el debate altere los hechos lleva las de perder, porque la verdad siempre habrá de coincidir con la realidad.
