PRM en el espejo del PLD

No bien termina Abinader de anunciar una “nueva etapa” para su gobierno, cuando su propio partido le pone piedras en el camino. El tono de los discursos es exagerado, pero uno imagina que son contradicciones secundarias y que las aguas no se desbordarán hasta llegar al extravío y a la pérdida de sintonía con la realidad. Dizque los partidos en el poder no se dividen, se decía, hasta que la historia, incluso muy reciente, lo ha desmentido. El escarceo en el PRM alcanza para pensar en aquello de afilar cuchillo para su garganta, como lo hizo el PLD, partido que llegó al extremo de imposibilitar siquiera una transacción. Sería el peor de los negocios para el PRM. Algo así como meterse preso uno mismo y botar la llave.

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