Es un viejo adagio que acuñó algún anónimo periodista dominicano y que marca una realidad innegable, pese a que, en todos los medios del mundo y en los de este país en particular, persisten las narrativas que tratan de “pintar” la realidad del color que poderosos intereses económicos y políticos pretenden que se vea.
Hace unos días, el show del entretiempo en el juego del Super Bowl entre los Seattle Seahawk y los New England Patriots, que tuvo a Bad Bunny como animador, fue visto, según la NFL y otros medios, por más de 135 millones de espectadores, y si se cuentan plataformas como Tik-Tok y YouTube, totalizan 142 millones.
Fue una reivindicación del ser latino, con referencia a los cañaverales caribeños, a las danzas de origen africano y el reggaetón y el trap, además de otros simbolismos que hicieron mención de América, pero “toda América” subrayó el artista.
No es mi deporte favorito, no conozco su reglas, tampoco es “mi” música; mis preferencias recorren ritmos rioplatenses, clásicos del barroco y del siglo XIX, pero como “dato mata relato” no puedo sustraerme a la repercusión de un espectáculo que desató reacciones de todo tipo, algunas demasiado notorias como la del presidente estadounidense que lo describió como “una afrenta a la grandeza de EE.UU.”, que no representa “nuestros estándares de éxito” y “nadie entiende una palabra de lo que dijo este tipo”…
Reacción explicable si tenemos en cuenta que un grupo llamado MAGA (Make America Great Again o hagamos grande a América nuevamente) organizó un show alternativo que solo alcanzó algo más de seis millones de vistas…
Me viene a la mente un viejo poema del argentino Armando Tejada Gómez, que figura en una antología publicada originalmente en 1974, Profeta en su tierra (así se titula el libro, prefiero omitir el título del poema) que en un segmento dice: “Yo, que siento y consiento la piedad por la vida/ que amo desde hace siglos la salud de los árboles/ pienso que él debería regresar al origen/ y aprender con la flor los rituales del agua (…) él, que no entiende nada que no sea de acero/ de dólar, consistente, de exacto porcentaje/ ¿soportará de pronto adentro de su pecho/ el estallido enorme del amor en su sangre?”… no tengo respuesta para esta pregunta.
