En un artículo publicado en 2019 en la revista de la Universidad de México (UNAM), la periodista argentina Florencia Molfino hablaba de “hombres no humanos”, personas que se autopercibían como animales y, según la investigadora Venetia D. Robertson, para esa época formaban una subcultura en la web.
En 2023, publica el periódico argentino Página12, un grupo se reunió en la estación del Metro de Potsdamer Platz, Berlín, para reclamar derechos como “personas transespecie”, que se autopercibían como gatos, pájaros, caballos, y seres mitológicos.
El fenómeno ovni, el mito más extraordinario de la era moderna, se originó en 1947 en el Estado de Washington, EE.UU. cuando el piloto civil Kenneth Arnold vio, en las estribaciones del monte Rainier, una formación de naves extrañas a una velocidad imposible para esa época.
Cuando Arnold se dirigió a Pendleton, Oregon, habló con dos periodistas, William Becket y Nolan Skiff, del Eastern Oregonian, y les contó su experiencia, “volaban como platillos lanzados sobre el agua”, dijo, y Becket introdujo la confusión al publicar “flying saucers”: platillos voladores.
Así como en estos días de redes sociales el fenómeno therian se multiplica, en aquellos días de 1947 los teléfonos del periódico norteamericano explotaron y se multiplicaron los avistamientos de “platos voladores” u ovnis (objeto volador no identificado).
Entre los años 50 y hasta entrados los 70 del siglo pasado, cuando en la tristemente célebre “Escuela de las Américas” situada en Panamá se formaban los dictadores militares que gobernarían Latinoamérica, el fenómeno ovni tuvo épocas florecientes, apareció la ufología, que lo estudiaba, también las “abducciones”, secuestros de gente por los alienígenas que tripulaban los ovnis, para ser estudiadas y hasta para tener sexo con humanos.
En esos tiempos, las noticias de ovnis llenaban los periódicos en determinadas situaciones, cuando las crisis económicas cerraban fábricas, cuando se devaluaba la moneda, cuando se aplicaban ajustes que vaciaban los bolsillos de los sectores de escasos recursos.
Curiosa analogía que ahora, cuando ya nadie o casi nadie se interesa en los ovnis, se multipliquen los therians en páginas de periódicos y en toda la web, mientras Ucrania y Gaza, y también Irán, arden en llamas por los bombardeos, mientras un mundo en crisis está a punto de sumirse en una guerra que pudiera escalar a consecuencias impredecibles…
