Recientemente se conoció la triste noticia del fallecimiento de una ciudadana americana en el vacacional de Haina, Ellen Frances Hulett, estadounidense de 24 años, mujer con trastornos mentales, que nunca recibió asistencia médica.
Lo grave es que no es el único caso, también murió en manos de las autoridades David de los Santos, apresado en Ágora Mall y llevado a un destacamento policial, y Cristina Martínez, una dominicana deportada fue localizada en Hondo Valle, Elías Piña. No murió, pero la abandonaron a su suerte.
Debieran llamar la atención de la sociedad estos casos de personas con trastornos mentales que en lugar de recibir asistencia el Estado permita que mueran en su poder. No es de extrañar porque la salud mental en este país es un tema que se mira de soslayo, casi con indiferencia.
En los hospitales del Estado la cantidad de sicólogos, siquiatras y terapeutas es ínfima, mientras que las aseguradoras no cubren casi ningún tipo de atención siquiátrica o sicológica como tampoco los medicamentos básicos para problemas de depresión.
Y no es por falta de información porque los problemas de salud mental de la población están documentados en estudios de organismos competentes, como el informe de la Sociedad Dominicana de Siquiatría que reporta que, en 2024, cerca del 20% de la población sufría de algún trastorno mental, como ansiedad, depresión, bipolaridad y esquizofrenia.
Acerca de las muertes de personas con problemas mentales por negligencia de las autoridades, como los tres casos mencionados en un artículo que elCaribe publicó el lunes, la Sociedad Dominicana de Siquiatría señala: “…la salud mental ha sido históricamente marginada del sistema de salud, con una inversión presupuestaria inferior al 1% (…) y una grave escasez de personal capacitado”.
Los problemas de salud mental se manifiestan más gravemente en la convivencia social, con muertes por enfrentamientos entre vecinos, por un turno en una gasolinera, un roce de vehículos, lo que requiere atención urgente, desde legislación adecuada hasta el sistema de salud pública y las aseguradoras.
Los que están en posibilidad de tomar decisiones tienen que enfrentar esta situación, antes de que terminemos viviendo en una jungla.
Mientras, lo que no puede ocurrir, lo que llora ante la presencia de Dios, es como resalta el reportaje de elCaribe, que el Estado deje morir a personas con trastornos mentales mientras están bajo su custodia.
