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Entre tantos discursos por los aniversarios que coinciden en estos días, hay uno, que precisamente mañana cumple su primer añito y puede pasar inadvertido pese a la resonancia que tuvo el 18 de agosto de 2021: La convocatoria a diálogo nacional con 12 grandes reformas, que luego pasaron a ser 15, hecha por el presidente Abinader.

De inmediato llegó a copar la agenda del país, mientras al beneplácito inicial de todos los sectores se sumaba, lo que despertó más el interés, la totalidad de los partidos políticos.

Con el Consejo Económico y Social (CES) como epicentro se conformaron las mesas temáticas pero, a la vuelta de un año, no hay nada concreto que exhibir, aunque se informa que de las 12 mesas siete concluyeron, cuatro siguen discutiendo y una queda pendiente.

Cabe preguntarse entonces, ante la falta de logros tangibles, si este sonado esfuerzo de concertación fracasó o fracasará.

Sería tan categórica esa conclusión como bajar el telón, pero quizá no estaban equivocados los que en su momento señalaron cuán ambiciosa era esa agenda y que el CES, por su naturaleza, no era el escenario para temas fundamentales como las reformas laboral y constitucional y la de las leyes electoral y de partidos.

También hubo objeción, por su envergadura, para algunos de los temas-nación propuestos, que eran ejes del programa de gobierno ofertado durante la campaña electoral.

Eso sin contar que con el involucramiento de los partidos se veía imposible que, de la noche a la mañana, el liderazgo de nuestra partidocracia renunciara a su estilo de permanente diálogo de sordos, con cada uno enfocado en su agenda o intereses particulares.

Pese a que no hay logros concretos un año después, hay que rescatar dos aspectos fundamentales de esta convocatoria: la voluntad y desinterés exhibidos por el presidente Abinader, y que el diálogo sea reivindicado como la vía más eficaz para resolver conflictos.

Poner sobre la mesa esa agenda fue un gesto de grandeza del mandatario, al validar el criterio de que las verdaderas democracias se expresan con el consenso en los temas fundamentales para el desarrollo nacional, mediante el diálogo y la concertación.

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