Los días 15 y 16 de julio de cada año tienen, para la memoria del pueblo dominicano, una profunda significación histórica, por su relación con el pasado glorioso y las luchas por la libertad, y porque el máximo héroe de nuestra nacionalidad murió en el olvido, lejos de la tierra que tanto amó, sumido en la pobreza.
Juan Pablo Duarte, el principal gestor de la independencia dominicana, falleció en Caracas el 15 de julio de 1876, a los 63 años, aquejado por una penosa enfermedad y sin recursos, desterrado por las componendas de políticos ambiciosos y sin escrúpulos.
Duarte fundó un 16 de julio de 1838 la sociedad secreta La Trinitaria, un hecho trascendente por el papel que desempeñó esa organización íntimamente ligada a la génesis de la liberación de este país de la dominación haitiana.
La Trinitaria fue una idea que germinó y prendió después en un grupo de jóvenes que, como el mismo Juan Pablo Duarte, consideraban que esta tierra tenía el pleno derecho a regirse por sus propias leyes y establecer su propio gobierno, y fue su voluntad como hombre comprometido con su tiempo y con la libertad lo que dio origen al proceso que desembocó en la expulsión de las tropas haitianas y a la declaración de nuestra independencia.
Juan Pablo Duarte, el forjador de la patria dominicana, fue forzado al exilio por una serie de subterfugios políticos azuzados por Pedro Santana y su amanuense Tomás de Bobadilla, con la acusación de traidor, un verdadero insulto a su investidura de héroe que la historia posterior se encargó de reivindicar como es debido, para encumbrarlo a la categoría de padre de la patria.
Acaso por providencia o azar el deceso del fundador de La Trinitaria se produjo un día antes del 38mo aniversario de la fundación de esta logia, de ahí que ambas fechas, ligadas a la historia de nuestra independencia, son igualmente importantes para los dominicanos, que las reivindicamos con el deber de seguir trabajando por un país mejor, con el mismo compromiso que Duarte y los trinitarios se impusieron a sí mismos hace 188 años.
