Se cumplen hoy exactamente cinco meses de la guerra de elección de Estados Unidos e Israel contra Irán, cuyo impacto es tal que para el Banco Mundial ha llevado el crecimiento mundial a su tasa más baja desde la pandemia del Covid. De hecho, el BM redujo la previsión de Crecimiento Económico Mundial al 3% o 3.1%.
Lo mismo hizo el Fondo Monetario Internacional, que recortó el crecimiento a 3% para 2026, y elevó la inflación global a 4.7%, mientras la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) sostiene que este año el precio promedio de los bienes energéticos será de 20% a 25% mayor que en 2025.
El panorama es sumamente desolador, empeorado por la incertidumbre sobre la resolución del conflicto, que lleva al FMI a pronosticar que los efectos tardarán en resolverse por su relación directa con los precios de la energía, el impulso a la inflación global y la complicación de cadenas de suministro.
Esta guerra tiene al mundo patas arriba, y como República Dominicana no ha sido ajena, sus autoridades se vieron obligadas a modificar políticas y reajustar presupuestos.
Como reseña ampliamente una historia que inserta elCaribe en esta misma edición, la onda expansiva de la guerra en Medio Oriente nos afecta porque alcanza los precios internos y las cuentas públicas de una economía dependiente de las importaciones de energía y materias primas.
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Pero a diferencia de otras naciones, la economía dominicana ha mostrado indicadores estables con una encomiable resiliencia.
Sus cifras de crecimiento de un 6.4% en junio pasado, con un acumulado de 4.5% en el primer semestre de 2026 y una expansión promedio de 5% en el trimestre abril-junio (tres de los cinco meses de guerra), hablan por sí solas.
Los números son récords de exportaciones, por igual remesas y cantidad visitantes, zonas francas con crecimiento de 5.8 % en el primer semestre, y la inversión extranjera directa (IED) con marca histórica de US$1,536.7 millones en el primer trimestre.
No es ufanarse, lo que sería estúpido en medio de la conflagración, pero justo es reconocer la sostenibilidad y estabilidad de la economía dominicana en un entorno internacional desfavorable, incierto e impredecible.
