Población mundial

El Día Mundial de la Población se celebra para pensar en la relación entre el crecimiento poblacional y el desarrollo de los pueblos.

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El crecimiento de la población mundial representa un problema que, lejos de mostrar visos de solución, se agrava con el tiempo porque tiene varias aristas; por un lado, se multiplican los nacimientos en los sectores más vulnerables, con menores accesos a la educación formal y que terminan engrosando los bolsones de pobreza de las grandes ciudades; por el otro, en las grandes potencias disminuyen los partos y la población envejece y disminuye.

China, durante siglos el país más poblado del planeta, ha sido desplazado de ese puesto por la India, que en la actualidad tiene 1,463.9 millones de habitantes contra 1,416.1 millones de la China Popular.

El Día Mundial de la Población se celebra el 11 de julio de cada año, por iniciativa del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), y su objetivo es concienciar acerca de la relación entre el crecimiento poblacional y el desarrollo de los pueblos.

Mientras las naciones europeas, Estados Unidos, Japón y Taiwán se convierten en naciones envejecidas, en África, Latinoamérica y países pobres de Asia los nacimientos se multiplican y con ellos la pobreza, la falta de educación, la ausencia de servicios y las carencias de todo tipo.

Las mujeres de países pobres tienen muy poco acceso –y a veces ninguno- a métodos anticonceptivos, lo que significa imposibilidad de planificación familiar y multiplicación de la pobreza con todo lo que acarrea; aumento de delincuencia, violencia y explotación sexual, ausencia de educación formal y escasas oportunidades laborales.

Nuestro país no es ajeno a esta realidad, mientras en los sectores con mayor formación académica se programa la cantidad de hijos, en los sectores vulnerables las mujeres forman uniones tempranas y se embarazan antes de los veinte años, lo que implica abandonar la escuela y vivir en condiciones de pobreza, sin posibilidad de trabajar en el sistema formal.

Se necesita en República Dominicana una política demográfica que garantice que todas las familias puedan establecer cuántos hijos quieren tener, que brinde a los jóvenes educación sexual para decidir, y una mejor distribución de los recursos para que el progreso sea una aspiración colectiva y no un beneficio para pocos.

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